Incendio en la histórica «Casa Beiró»: crece la preocupación en Villa Devoto por el futuro de uno de los edificios más emblemáticos del barrio

Hay lugares que forman parte de la identidad de un barrio aunque nunca hayan sido habitados por la mayoría de sus vecinos. La «Casa Beiró» es uno de ellos. Quienes crecieron en Villa Devoto saben que esa casona de la esquina de José Luis Cantilo y Marcos Paz no es una construcción más: es un símbolo de la historia del barrio, un edificio que durante décadas acompañó el crecimiento de la zona y que hoy vuelve a estar en el centro de la preocupación vecinal.

Un nuevo incendio afectó a la histórica vivienda y reavivó un temor que desde hace años se repite entre quienes impulsan su preservación: que el progresivo deterioro termine siendo el argumento para avanzar con su demolición.

El siniestro se produjo en uno de los ambientes de la casona, donde, según trascendió, se había acumulado basura. Las llamas se propagaron rápidamente debido a la presencia de pisos y techos de madera, provocando importantes daños, especialmente sobre el sector que da a la calle Cantilo.

La escena volvió a generar conmoción entre los vecinos. Mientras los Bomberos trabajaban para controlar el fuego, muchos residentes de la zona retiraban sus vehículos por precaución y seguían con preocupación el operativo desplegado en una de las esquinas más representativas de Villa Devoto. Dos dotaciones de Bomberos, móviles policiales y una ambulancia del SAME participaron del procedimiento hasta lograr extinguir el incendio.

Pero más allá del incendio, la inquietud tiene otra explicación.

La Casa Beiró lleva años inmersa en un proceso de deterioro que vecinos, historiadores y organizaciones patrimonialistas vienen denunciando de manera permanente. El abandono, la falta de mantenimiento y los reiterados episodios de vandalismo fueron debilitando una construcción que forma parte del patrimonio histórico porteño.

La preocupación es concreta. Si los informes técnicos determinaran que el edificio presenta un riesgo estructural irreversible, podría abrirse un escenario que los vecinos intentan evitar desde hace años: la pérdida efectiva de un inmueble protegido patrimonialmente.

«No queremos llegar al día en que nos digan que ya no hay nada para salvar», comentan habitualmente quienes integran las organizaciones que siguen de cerca el estado de la casona.

La historia del inmueble está profundamente ligada a la del propio barrio.

La residencia perteneció a Francisco Beiró, una de las figuras políticas más importantes de comienzos del siglo XX y vicepresidente electo de la Nación en 1928, quien falleció antes de asumir el cargo. Su nombre quedó definitivamente asociado a Villa Devoto por el impulso que dio al desarrollo urbano de la zona, promoviendo obras como el alumbrado público y el mejoramiento de calles cuando el barrio todavía daba sus primeros pasos.

Tras su fallecimiento, la vivienda permaneció durante décadas en manos de su familia hasta que fue vendida en 2008 a una empresa inmobiliaria. Desde entonces comenzaron los conflictos.

Diversos proyectos buscaron demoler el inmueble para levantar un emprendimiento inmobiliario, pero la movilización vecinal consiguió que la Legislatura porteña le otorgara protección estructural, impidiendo su demolición. Esa decisión permitió conservar el edificio, aunque no resolvió otro problema: el abandono progresivo.

Con el paso de los años, el predio quedó prácticamente sin mantenimiento. La vegetación creció sin control, comenzaron a registrarse intrusiones y distintos incendios fueron agravando el estado de una construcción centenaria.

De hecho, este no fue un episodio aislado. Organizaciones patrimonialistas recuerdan que la casona sufrió varios incendios en los últimos años, una situación que incrementó las sospechas de vecinos sobre posibles hechos intencionales, aunque hasta el momento no existe una confirmación oficial sobre el origen de esos siniestros.

Mientras tanto, continúan las propuestas para darle un destino definitivo al inmueble.

Entre las iniciativas impulsadas por instituciones barriales aparece la creación de un museo o un espacio cultural dedicado a la memoria de Francisco Beiró y a la historia de Villa Devoto. Sin embargo, esos proyectos nunca lograron avanzar en la Legislatura porteña.

Para muchos vecinos, la discusión trasciende la preservación de un edificio.

«La Casa Beiró es parte de la memoria del barrio», sostienen quienes participan desde hace años en distintas campañas para evitar su desaparición.

Porque conservar el patrimonio no significa solamente proteger paredes antiguas. También implica mantener vivas las historias que dieron identidad a una comunidad.

Hoy la casona continúa de pie, aunque cada nuevo incendio, cada techo que se desploma y cada pared que se deteriora profundizan la incertidumbre.

En Villa Devoto, la sensación es compartida por muchos vecinos: el tiempo juega en contra.

Y mientras las pericias intentan determinar el alcance de los daños provocados por el incendio, vuelve a instalarse la misma pregunta que desde hace años recorre el barrio: ¿habrá todavía una oportunidad para recuperar la Casa Beiró o el abandono terminará escribiendo el último capítulo de uno de los edificios más emblemáticos de la Comuna 11?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *