La Ciudad de Buenos Aires dio un paso más en la regulación de la pirotecnia y estableció la prohibición del uso de artículos y artificios que produzcan efectos audibles en todo el territorio porteño. La decisión fue comunicada por el jefe de Gobierno, Jorge Macri, quien explicó que la medida busca reducir el impacto que generan los fuertes estruendos en personas, animales y el ambiente.
“Prohibimos el uso de pirotecnia con efecto audible en toda la Ciudad”, anunció Macri a través de sus redes sociales. El jefe de Gobierno señaló que los ruidos provocados por estos elementos afectan especialmente a personas mayores, bebés y personas con trastorno del espectro autista (TEA). También hizo referencia a las consecuencias que pueden tener sobre los animales y el ecosistema.
La medida alcanza a todos los barrios porteños y no solamente a determinadas zonas. Esto representa un cambio respecto de la regulación anterior, que establecía áreas específicas donde la pirotecnia sonora estaba restringida, como los alrededores de hospitales, reservas ecológicas y otros espacios considerados sensibles.
Con la nueva normativa, la Ciudad fue declarada “Zona Calma Libre de Pirotecnia”. La Resolución 369 de la Agencia de Protección Ambiental (APRA) establece que queda prohibido el uso de todo tipo de artículos y artificios pirotécnicos y de estruendo con efecto audible.
El objetivo es que la restricción no quede limitada a las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Se trata de una disposición general para el territorio porteño y que también contempla los espectáculos y actividades organizadas por el sector público de la Ciudad.
Para los vecinos, el cambio implica que los tradicionales fuegos artificiales con fuertes explosiones ya no pueden utilizarse libremente en las calles, plazas o espacios públicos porteños. La intención es que las celebraciones puedan mantener los efectos visuales, pero evitando aquellos elementos cuyo principal impacto es el ruido.
La decisión también tiene un componente vecinal. Según explicó Macri al anunciarla, el pedido de reducir la pirotecnia sonora apareció de manera reiterada durante las reuniones que funcionarios porteños mantienen con habitantes de distintos barrios.
En ese sentido, el debate sobre la pirotecnia dejó de ser solamente una discusión vinculada con las celebraciones. En los últimos años, distintas familias comenzaron a plantear las dificultades que los estruendos generan en personas con sensibilidad auditiva, adultos mayores y bebés. También creció la preocupación por los animales domésticos, que pueden reaccionar con miedo y desorientación ante las explosiones.
La normativa establece además consecuencias para quienes incumplan la prohibición. Según el texto oficial, la infracción puede ser considerada una falta grave o una contravención, según corresponda, y contempla el decomiso inmediato de los artículos y artificios utilizados.
La prohibición tiene, de todos modos, algunas excepciones vinculadas con situaciones específicas. Entre ellas aparecen las señales de auxilio o emergencia, el uso por parte de fuerzas de seguridad y determinadas actividades estatales que cuenten con autorización.
Así, la Ciudad busca modificar una costumbre que durante décadas estuvo asociada a las celebraciones de fin de año. Para muchos vecinos, especialmente quienes viven con personas sensibles a los ruidos o tienen animales en sus hogares, se trata de una medida esperada.
El desafío ahora estará en el cumplimiento y en los controles. La norma ya está vigente para todos los barrios porteños y plantea un nuevo escenario para las próximas celebraciones: menos estruendos y una convivencia que deberá encontrar otras formas de festejar.