Dos iniciativas buscan crear alternativas públicas para la inhumación y cremación de perros y gatos en la Ciudad. El tema no es nuevo: hubo propuestas similares en 2017 y 2024 que no llegaron a convertirse en un servicio permanente.
Qué hacer con los restos de una mascota cuando muere sigue siendo un problema para muchas familias porteñas, especialmente para quienes viven en departamentos y no cuentan con un espacio propio para enterrarla. Frente a esa situación, la Legislatura analiza dos proyectos que proponen servicios públicos de inhumación y cremación, con criterios sanitarios y mecanismos de gratuidad o bonificación.
Una de las iniciativas es el expediente 80-D-2026, presentado por la legisladora Graciela Ocaña. Propone crear un Cementerio Público de Animales y deja en manos de la autoridad de aplicación la elección del predio donde funcionaría. El establecimiento debería contar con supervisión veterinaria, controlar el movimiento de cadáveres, restos y cenizas y brindar servicios de enterramiento y cremación con pautas ambientales.
El proyecto contempla gratuidad para organizaciones dedicadas a la protección animal y también para vecinos que acrediten que no pueden afrontar los cánones. La cremación sería optativa, salvo cuando la causa de muerte pudiera representar un riesgo sanitario.
La segunda propuesta, expediente 1694-D-2026, fue presentada por Emmanuel Ferrario junto con Ocaña, Horacio Rodríguez Larreta y Guadalupe Tagliaferri. Crea específicamente un Servicio Público de Cremación de Animales de Compañía, que funcionaría inicialmente en el Cementerio de la Chacarita y podría extenderse luego a otras instalaciones. Al 13 de septiembre, el expediente permanecía en comisión.
La iniciativa prevé un sistema de turnos, aranceles regulados, bonificaciones para organizaciones rescatistas y gratuidad para animales sin responsable conocido y personas en situación de vulnerabilidad. También incorpora un espacio de memoria y homenaje para depositar cenizas o realizar actos de despedida.
Un debate con antecedentes
La idea de contar con un espacio público para despedir a las mascotas no aparece por primera vez en 2026. En marzo de 2017, el Centro de Estudios Nuevo Milenio presentó en la Legislatura porteña una propuesta para crear un cementerio y crematorio público y gratuito para animales de compañía. La iniciativa surgió también como respuesta a los entierros improvisados en plazas, parques y terrenos públicos.
El tema volvió al Parlamento porteño en 2024. Un proyecto de ley de ese año proponía un Cementerio Público de Animales con inhumación, cremación, control veterinario y gratuidad para protectoras y personas sin recursos. El texto presentado nuevamente en 2026 retoma prácticamente el mismo esquema.
Pese a esos antecedentes, la Ciudad todavía no cuenta con un cementerio público para animales ni con un servicio público individual de cremación que permita recuperar las cenizas.
Qué opciones existen actualmente
El Instituto de Zoonosis Luis Pasteur recibe perros y gatos fallecidos todos los días, las 24 horas y sin costo, para su disposición final o cremación. Según datos difundidos en 2025, recibe alrededor de 600 cuerpos por mes. La prestación es colectiva y no contempla la devolución de cenizas ni un espacio para ceremonias de despedida.
La otra alternativa son los servicios privados, que pueden incluir retiro del cuerpo, cremación individual, urna y devolución de las cenizas, pero sus costos pueden resultar elevados para muchas familias.
Una cuestión cercana para la Comuna 11
En Villa Devoto, Villa del Parque, Villa General Mitre y Villa Santa Rita el tema tiene una dimensión concreta. La Encuesta Anual de Hogares 2022 indicó que alrededor del 45 % de los hogares de la Comuna 11 tenía al menos un perro o un gato: el 30,3 % solamente perros, el 10,2 % solamente gatos y el 4,5 % ambas especies. Además, se estimaban 19 perros y 8,6 gatos cada 100 habitantes.
Por ahora, ninguno de los proyectos contempla una sede específica dentro de la Comuna 11. Sin embargo, si alguna de las propuestas avanza, ampliaría las alternativas públicas disponibles para los vecinos frente al fallecimiento de un animal de compañía. Hasta el momento ninguna de las dos iniciativas había sido sancionada. La novedad, entonces, no es que el debate haya comenzado ahora, sino que una demanda planteada desde hace casi una década vuelve a buscar una respuesta legislativa.