La Legislatura de Buenos Aires convoco a sesión ordinaria con temario clave

Se abordaron la catalogación de inmuebles protegidos, la adhesión al RIGI y la exención del pago de tributos conforme a la Ley Nacional 27743, entre otros asuntos.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires convocó este jueves a una sesión ordinaria clave en su sede de Perú 160, donde la falta de consenso obligó a devolver a comisiones los proyectos de adhesión al RIGI y al blanqueo de capitales impulsados por La Libertad Avanza.

Paralelamente, los vecinos de los distintos barrios porteños concentran su atención en los debates pendientes sobre la catalogación definitiva de inmuebles patrimoniales protegidos, fundamentales para frenar el avance de las demoliciones en el distrito.

Tensión en el recinto porteño: el blanqueo y el RIGI vuelven a boxes mientras los barrios defienden su patrimonio

El Palacio Legislativo de la calle Perú amaneció este jueves con el runrún propio de las jornadas que prometen barajar de nuevo las cartas de la Ciudad.

Entre el café de apuro en los despachos y las planillas cruzadas de los asesores, el temario para la sesión ordinaria de hoy asomaba como un combo de alto voltaje impositivo y debate identitario para las comunas porteñas.

Sin embargo, la política real —esa que se mide en porotos dentro del recinto— demostró que lo que viene empaquetado desde la Nación no siempre encuentra pista de aterrizaje fácil en las diagonales de Buenos Aires.

Los dos platos fuertes que traía la bancada oficialista y los bloques libertarios —la adhesión local al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y la exención tributaria para quienes se sumen al blanqueo de capitales de la Ley Nacional 27.743— terminaron chocando contra la falta de acuerdos.

En una decisión de último momento que descomprimió la sesión, el cuerpo parlamentario resolvió que ambas iniciativas regresen a las comisiones de Presupuesto y Hacienda para continuar su análisis.

Para el peronismo y los bloques de izquierda, se trató de un freno a normativas que consideraron dictaminadas «a las apuradas y en soledad»; para el oficialismo local, una tregua necesaria para afilar el lápiz y buscar los votos que hoy faltaban en las bancas.

Inmuebles protegidos: la pelea cuadra por cuadra

Mientras la macroeconomía se discute bajo las molduras doradas del recinto, la mirada de los centros vecinales y las asambleas barriales estaba fija en las listas de catalogación de inmuebles protegidos.

No es un tema menor para el que camina San Telmo, Flores, Caballito o Palermo y ve, mes a mes, cómo una casa de principios del siglo XX con rejas de hierro forjado se convierte de la noche a la mañana en un pozo para una torre de departamentos.

La catalogación definitiva de estos edificios es una deuda que la Legislatura arrastra bajo presión de amparos judiciales y reclamos civiles.

En las vísperas de la sesión, desde las organizaciones patrimoniales insistían en que proteger la arquitectura anterior a 1941 no es un capricho de nostalgia, sino una necesidad de infraestructura: los servicios colapsan y la fisonomía de las cuadras pierde la escala humana que define la vida comunitaria del barrio.

Hoy, con los expedientes sobre la mesa, la puja pasa por cuántas de esas fachadas ingresan al catálogo definitivo con protección estructural y cuáles quedan expuestas al apetito de las desarrolladoras inmobiliarias.

El freno al blanqueo y los dólares en danza

El debate por el blanqueo —que ahora deberá recalibrar su marcha en la Comisión de Presupuesto— traía bajo el brazo un impacto directo en las cajas comunales. El proyecto busca que aquellos contribuyentes que decidan declarar activos bajo el paraguas de la ley nacional queden eximidos de pagar los impuestos locales que correspondan a esos fondos, como Ingresos Brutos.

La discusión de fondo, que promete reavivarse en las próximas semanas, divide aguas. Quienes defienden la exención sostienen que es la única manera de que parte de esos dólares no declarados terminen volcados al mercado inmobiliario y comercial de la propia Ciudad, dinamizando las esquinas porteñas. En la vereda de enfrente, los bloques opositores señalan que se trata de un «cheque en blanco» que beneficia a quienes evadieron, mientras el comerciante de barrio que paga el Alumbrado, Barrido y Limpieza (ABL) todos los meses soporta una carga impositiva asfixiante en medio de la recesión.

Un temario que sigue crujiendo en las comisiones

La vuelta a comisiones del RIGI y del blanqueo le baja la espuma al choque inmediato, pero estira la incertidumbre.

Para los vecinos de las comunas periféricas, donde las grandes inversiones del RIGI se ven como algo lejano de la matriz productiva local, la prioridad sigue pasando por las urgencias del metro cuadrado cotidiano: la seguridad en las plazas, las tarifas comerciales y el mantenimiento de ese patrimonio histórico que, por ahora, resiste en las esquinas.

La sesión de este 17 de octubre deja en claro que el parlamento de la Ciudad funciona con un equilibrio delicado, donde las mayorías automáticas ya no existen y cada ley se pelea centímetro a centímetro. Las persianas del palacio de la calle Perú se cierran por hoy, pero los expedientes vuelven a los escritorios con los mismos interrogantes que bajaron al recinto.

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