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La mudanza de la cárcel de Devoto sumó una pelea política que llegó al Senado

El traslado de los presos de Villa Devoto a Marcos Paz sigue avanzando, pero la mudanza abrió otro frente de conflicto. Patricia Bullrich salió al cruce de la Procuración Penitenciaria y pidió que su titular, Ariel Cejas Meliare, dé explicaciones en el Senado por las presentaciones judiciales realizadas durante el operativo.

La senadora cuestiona que el organismo haya recurrido a la Justicia para plantear objeciones al traslado de los detenidos. A su entender, esas intervenciones demoran el cierre de la cárcel de Devoto, una medida que el Gobierno nacional y la Ciudad vienen preparando desde hace años.

Para llevar el tema al Congreso, Bullrich presentó un proyecto con nueve pedidos de información. Allí reclama explicaciones sobre las condiciones de alojamiento en el nuevo penal, la distribución de los detenidos y las actuaciones de la Procuración durante la mudanza.

Por ahora, el pedido debe seguir su trámite legislativo. No significa que Cejas Meliare haya sido citado formalmente ni que el Senado haya aprobado la iniciativa.

La Justicia dejó seguir los traslados

La discusión también llegó a los tribunales. La Procuración Penitenciaria había presentado un hábeas corpus colectivo para cuestionar las condiciones en las que se estaban realizando los movimientos de detenidos desde Devoto hacia Marcos Paz.

Entre sus planteos estaban la falta de aviso previo a las defensas y a los juzgados, además de la situación de quienes cursaban estudios en el Centro Universitario Devoto, vinculado con el programa UBA XXII.

La Justicia rechazó el recurso y permitió que los traslados continuaran. Sin embargo, la resolución incluyó una serie de condiciones: para los próximos movimientos, el Servicio Penitenciario Federal deberá informar con al menos 72 horas de anticipación a los tribunales y las defensas. También tendrá que permitir el ingreso del personal de la Procuración para inspeccionar los establecimientos.

La diferencia es importante. El fallo no frenó la mudanza, pero tampoco dejó sin efecto las obligaciones de control sobre las condiciones en las que se realiza.

Desde la Procuración sostienen que su intervención no busca impedir el cierre de Devoto, sino garantizar que los traslados se hagan respetando los derechos de las personas detenidas. Bullrich, en cambio, cuestiona ese planteo y considera que el organismo interfiere en una decisión que le corresponde ejecutar al Poder Ejecutivo.

Devoto, cada vez más cerca de quedar vacío

La mudanza comenzó el domingo 11 de octubre y avanzó durante los días siguientes. Según los datos difundidos durante el operativo, para el viernes 16 ya se había trasladado a la mayor parte de los internos al complejo de Marcos Paz.

La cárcel de Villa Devoto funciona desde 1927 y su cierre forma parte de un acuerdo entre la Nación y la Ciudad. La construcción del nuevo establecimiento penitenciario, que sufrió años de demoras, permitió poner en marcha un plan que llevaba mucho tiempo pendiente.

Pero la discusión no termina con sacar a los detenidos del barrio. También están en juego las condiciones del nuevo alojamiento, la continuidad de los estudios y la posibilidad de que los organismos de control puedan verificar cómo se desarrolla el proceso.

Mientras Bullrich busca que el tema se discuta en el Senado, el operativo continúa bajo las condiciones fijadas por la Justicia.

Para Villa Devoto, la mudanza representa el principio del fin de una presencia que marcó al barrio durante casi un siglo. Después vendrá otra discusión, no menos importante: qué se hará con el predio cuando deje de funcionar como cárcel.

Ese debate todavía está abierto. Por ahora, la noticia pasa por el traslado de los internos y por una disputa política y judicial que se desarrolla mientras el penal comienza a quedar vacío.

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