En Villa Devoto, el movimiento inmobiliario dejó de ser un tema exclusivo de desarrolladores o inmobiliarias y pasó a formar parte de las charlas cotidianas. En la verdulería, en la plaza o en la puerta del colegio, cada vez es más común escuchar lo mismo: “¿viste lo que están pidiendo por ese PH?” o “no duran nada las propiedades cuando salen a la venta”.
Los números parecen acompañar esa percepción. Según un relevamiento reciente de Mercado Libre, los precios de publicación en la Ciudad de Buenos Aires subieron en promedio un 10% en el último año, pero en barrios como Villa Devoto ese incremento fue todavía mayor, llegando a rozar el 15%. En términos concretos, el barrio se posiciona hoy entre los de mayor valorización dentro del mapa porteño.
Para quienes conocen Devoto de toda la vida, el dato no sorprende del todo. Hace tiempo que el barrio viene cambiando, aunque sin perder del todo su identidad. Calles arboladas, casas bajas que todavía resisten y una vida barrial que se mantiene activa son parte de una combinación que hoy cotiza alto.
El informe también marca que el valor del metro cuadrado muestra una tendencia sostenida. Según datos de consultoras del sector, el “precio de piso” ronda actualmente los 2.000 dólares, mientras que en desarrollos más nuevos o en zonas mejor posicionadas del barrio puede superar los 3.000 dólares por metro cuadrado.
Detrás de esta suba hay varios factores que se fueron consolidando en los últimos años. Uno de los principales tiene que ver con un cambio en las prioridades de quienes buscan vivienda. Después de la pandemia, creció la demanda de espacios más amplios, con aire libre y menor densidad. En ese punto, Devoto juega con ventaja.
No es casual que se lo siga conociendo como “el Jardín de la Ciudad”. La presencia de árboles, plazas y calles tranquilas aparece como un diferencial frente a zonas más congestionadas. Para muchas familias, el barrio ofrece un equilibrio difícil de encontrar: cercanía con el centro, pero con una dinámica más relajada.
A eso se suma otro aspecto que los vecinos remarcan seguido: la conectividad. Aunque Devoto mantiene un perfil residencial, tiene accesos rápidos a avenidas importantes, transporte público y una red de servicios que creció en los últimos años. El desarrollo gastronómico, la oferta educativa y los espacios culturales terminaron de completar un combo que atrae tanto a quienes buscan mudarse como a quienes ven una oportunidad de inversión.
También influye algo menos visible, pero igual de importante: el sentido de comunidad. En un contexto donde muchos barrios perdieron cierta identidad, en Devoto todavía se sostienen vínculos de cercanía que hacen la diferencia en la vida diaria. Ese factor, difícil de medir en números, también impacta en el valor de las propiedades.
De cara a lo que viene, las proyecciones del sector son optimistas. Distintos análisis coinciden en que el valor del metro cuadrado podría seguir creciendo en los próximos años, ubicándose en un rango que iría de los 2.000 a los 3.000 dólares, impulsado por nuevas obras, mejoras urbanas y una demanda que se mantiene firme.
Claro que no todo es lineal. En el barrio también aparecen debates: el avance de los desarrollos, la presión sobre la infraestructura y la necesidad de preservar la identidad que lo caracteriza. Son discusiones que empiezan a asomar en reuniones vecinales y que seguramente van a crecer a medida que el mercado siga empujando.
Por ahora, lo concreto es que Villa Devoto continúa consolidándose como uno de los puntos más buscados de la Ciudad. Un barrio que, sin hacer demasiado ruido, se fue transformando en una referencia para quienes buscan calidad de vida y que hoy ve reflejado ese interés en el valor de sus propiedades.