Villa Devoto: una tragedia que dejó al barrio en silencio

Esta mañana amaneció distinta en el barrio de la Comuna 11. No hubo el movimiento habitual de saludos en la vereda ni el ruido parejo de la rutina. En un departamento del barrio, una tragedia inesperada sacudió a vecinos y familias: dos chicos y la mujer que los cuidaba murieron tras un episodio que, con el correr de las horas, empezó a tener una explicación tan dolorosa como inquietante.

Según confirmaron fuentes judiciales y periciales, las muertes se produjeron como consecuencia de una intoxicación por monóxido de carbono. Todo indica que una falla en la ventilación de un calefón provocó la acumulación de gases en el interior del departamento, un peligro silencioso, imposible de detectar a simple vista y que puede ser letal en pocos minutos.

El hecho se conoció cuando la madre de los chicos regresó a la vivienda y los encontró inconscientes. El llamado de auxilio fue inmediato. Personal de emergencias y fuerzas de seguridad llegó rápidamente, pero ya no había nada que hacer. La niñera falleció en el lugar y los menores murieron poco después, pese a los intentos médicos.

En Devoto, donde muchos se conocen por nombre y los edificios conviven con casas bajas de toda la vida, la noticia corrió rápido. En las charlas entre vecinos se repitió la misma frase: “podría haber pasado en cualquier casa”. Y no es exageración. El monóxido de carbono no tiene olor ni color, y suele actuar cuando las ventanas están cerradas y los artefactos no funcionan correctamente.

Como medida preventiva, se suspendió el suministro de gas en el edificio y se realizaron controles técnicos para descartar riesgos en otras unidades. Mientras tanto, la investigación judicial avanza para determinar responsabilidades, sin que hasta el momento haya indicios de intervención de terceros.

Por razones legales y en cumplimiento de los fallos Campillay y Vago, no se difunden datos personales de las víctimas. El foco está puesto en entender qué pasó y en evitar que vuelva a ocurrir.

En Villa Devoto, la tragedia dejó algo más que dolor. Dejó también una advertencia. En un barrio donde la vida transcurre puertas adentro y con confianza, el episodio volvió a poner sobre la mesa la importancia de los controles, la ventilación y la prevención. Porque a veces el mayor peligro no se ve, no se escucha y llega sin avisar.

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