La escena ya se repitió varias veces en los últimos años, pero cada nueva convocatoria suma un ingrediente distinto: más deterioro y más preocupación. Este jueves por la tarde, un grupo de vecinos y organizaciones barriales volvió a reunirse frente a la Casa Beiró, en Villa Devoto, para reclamar medidas concretas que garanticen la preservación del edificio, después de que un nuevo incendio volviera a afectar la estructura.
La concentración se realizó alrededor de las 18.30 frente a la casona ubicada en Cantilo al 4500. No fue una multitudinaria movilización, pero sí un encuentro cargado de simbolismo para quienes desde hace años siguen de cerca el destino del inmueble. Entre los presentes hubo vecinos de la zona y representantes de entidades barriales como la Asociación de Fomento de Villa Devoto, la Junta de Estudios Históricos del barrio, la organización Basta de Demoler y el Observatorio del Derecho de la Ciudad.
El reclamo no es nuevo. La casa permanece deshabitada desde 2008, cuando fue vendida por los descendientes de la familia a una inmobiliaria. Desde entonces, el paso del tiempo, la falta de mantenimiento y el abandono fueron deteriorando progresivamente la estructura de una propiedad que tiene protección patrimonial dentro del catálogo urbanístico porteño.
Los incendios terminaron de agravar la situación. El primero ocurrió en enero de 2025 y dejó sectores del inmueble al borde del derrumbe. El segundo se registró el 27 de enero de este año y volvió a debilitar la estructura. Para muchos vecinos, el temor es que cada nuevo episodio acerque un poco más a la pérdida definitiva del edificio.
“Esto parece una misa: venimos siempre a pedir lo mismo”, resumió uno de los referentes patrimoniales presentes en la convocatoria. La frase refleja el cansancio acumulado en un conflicto que, según recuerdan los propios vecinos, lleva más de dos décadas.
Además del deterioro visible, quienes siguen el tema señalan que el inmueble quedó prácticamente sin protección. La propiedad no cuenta con un cerco perimetral ni vigilancia permanente, lo que facilita el ingreso de personas y aumenta el riesgo de vandalismo o incendios.
Durante el encuentro también se recordó el valor histórico del lugar. La casa fue residencia de Francisco Beiró, dirigente radical que integró la fórmula presidencial con Hipólito Yrigoyen en las elecciones de 1928. Beiró murió poco antes de asumir como vicepresidente, pero su figura quedó ligada a la historia política del país y también a la identidad de Villa Devoto.
El edificio, de estilo ecléctico con fuerte influencia italianizante, fue durante décadas una referencia arquitectónica del barrio. Muchos vecinos lo recuerdan como parte del paisaje urbano tradicional de Devoto, ese que todavía mezcla casas históricas con calles arboladas y veredas amplias.
Frente al abandono, comenzaron a impulsarse nuevas acciones legales. Según explicaron durante la convocatoria, algunos residentes ya realizaron denuncias por la posible presencia de personas dentro del inmueble y el Observatorio del Derecho de la Ciudad analiza presentar un amparo judicial para exigir medidas de protección.
En paralelo, volvió a tomar impulso en la Legislatura porteña un proyecto que propone declarar el inmueble de utilidad pública y avanzar con su expropiación para destinarlo a un espacio cultural o comunitario. La iniciativa busca que el Gobierno de la Ciudad pueda adquirir la propiedad, restaurarla y darle un uso público.
Por ahora, el futuro de la Casa Beiró sigue abierto. Mientras tanto, en Villa Devoto el reclamo vecinal continúa. Para muchos, no se trata solo de salvar una construcción antigua, sino de preservar una parte de la historia del barrio antes de que sea demasiado tarde.