Villa del Parque: alertan por el posible destino de un chalet histórico en la esquina de Tinogasta y Terrada

El crecimiento inmobiliario vuelve a poner en tensión la conservación del patrimonio arquitectónico de Villa del Parque. Esta vez, la preocupación se centra en un emblemático chalet ubicado en la esquina de Tinogasta y Terrada, una construcción que forma parte de la historia del barrio y cuyo futuro genera incertidumbre tras salir a la venta.

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La vivienda, reconocida por su particular diseño y por el valor histórico que representa para la zona, integra el conjunto de casas que todavía conservan la identidad residencial con la que nació Villa del Parque a comienzos del siglo pasado. Sin embargo, vecinos y especialistas temen que el inmueble pueda correr la misma suerte que muchas otras construcciones tradicionales que en los últimos años fueron demolidas para levantar edificios de mayor altura.

El chalet fue diseñado por el arquitecto italiano Guido Bufalini, profesional que dejó su impronta en distintas obras de la Ciudad de Buenos Aires. Años más tarde, los arquitectos Rafael y F. Orlandi llevaron adelante una ampliación de la propiedad, incorporando nuevos espacios sin modificar el estilo original de la construcción, un aspecto que incrementó aún más su relevancia patrimonial.

La combinación de estilos arquitectónicos, con una fuerte influencia española y detalles característicos de principios del siglo XX, convierten a esta vivienda en una pieza singular dentro del paisaje urbano del barrio. Más allá de su valor estético, representa una etapa de la expansión de Villa del Parque, cuando predominaban las casas bajas, los jardines y una trama urbana muy diferente a la actual.

La aparición de un cartel de venta encendió las alarmas entre organizaciones dedicadas a la defensa del patrimonio y entre numerosos vecinos que siguen con preocupación el avance de los desarrollos inmobiliarios sobre construcciones históricas.

El temor no es infundado. Desde la entrada en vigencia del nuevo Código Urbanístico en 2018, distintos barrios porteños experimentaron un proceso acelerado de transformación. Villa del Parque fue uno de los sectores donde comenzaron a multiplicarse las demoliciones de viviendas tradicionales para dar paso a emprendimientos de mayor densidad edilicia.

Ese fenómeno modificó notablemente la imagen de muchas cuadras. Chalets, casonas y residencias que durante décadas caracterizaron la identidad barrial fueron reemplazados por edificios de departamentos, generando un debate que continúa abierto entre quienes impulsan el desarrollo urbano y quienes reclaman políticas más firmes para proteger el patrimonio arquitectónico.

En ese contexto, el chalet de Tinogasta y Terrada aparece como un nuevo caso testigo. Diversas entidades vinculadas a la preservación sostienen que este tipo de inmuebles no solo poseen valor histórico por su antigüedad, sino también por su aporte cultural y urbano. Consideran que forman parte de la memoria colectiva de los barrios y que su desaparición implica una pérdida que ya no puede revertirse.

La discusión volvió a cobrar actualidad tras la reciente actualización del Código Urbanístico aprobada por la Legislatura porteña. Desde distintos sectores advierten que, si bien la ciudad necesita crecer y adaptarse a nuevas demandas habitacionales, ese proceso debería contemplar mecanismos eficaces para resguardar edificios con valor patrimonial antes de que ingresen al circuito inmobiliario.

Por el momento no existe información oficial sobre el destino que tendrá la propiedad. No obstante, el solo hecho de que el inmueble haya sido puesto en venta despertó inquietud entre vecinos que consideran que todavía es posible avanzar en alternativas que permitan conservar una construcción emblemática para Villa del Parque.

Mientras tanto, el chalet permanece en pie como uno de los testimonios de la arquitectura residencial que marcó el desarrollo del barrio durante el siglo XX. Su futuro todavía es una incógnita, pero el debate ya está instalado: cómo compatibilizar el crecimiento urbano con la preservación de aquellos edificios que ayudan a contar la historia e identidad de cada barrio de la Ciudad de Buenos Aires.

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