Durante la presentación del Presupuesto 2025 ante la Comisión de Presupuesto, Hacienda, Administración Financiera y Política Tributaria de la Legislatura porteña, el ministro de Infraestructura de la Ciudad, Pablo Bereciartúa, adelantó los lineamientos del programa, que prevé la construcción de nuevos pasos bajo nivel para eliminar cruces ferroviarios a nivel.
Según explicó el funcionario, la iniciativa busca intervenir en puntos donde las barreras generan problemas de circulación, demoras y riesgos viales. Los cruces ferroviarios concentran en un mismo lugar a peatones, autos particulares, colectivos y trenes, una situación que, de acuerdo con el ministro, dificulta el aumento de las frecuencias ferroviarias y provoca congestión, demoras en los viajes y mayores niveles de contaminación.
Bereciartúa también sostuvo que la existencia de barreras aumenta las posibilidades de siniestros viales, algunos de ellos graves o fatales, y remarcó la necesidad de avanzar con obras que mejoren la conexión entre los distintos barrios de la Ciudad.
El funcionario recordó que Buenos Aires contaba con apenas cuatro pasos bajo nivel en 2007 y que, entre 2009 y 2019, se habilitaron 29 obras de este tipo. Esos trabajos permitieron recuperar la circulación en 48 calles que permanecían interrumpidas por las vías ferroviarias.
Además, mencionó las obras de los viaductos elevados de los ferrocarriles San Martín y Mitre. Según señaló, la elevación de 8,8 kilómetros de vías permitió eliminar cruces a nivel, mejorar la operación de los trenes y reabrir calles que estaban bloqueadas por el tendido ferroviario.
Para Bereciartúa, estas intervenciones también tuvieron impacto en la generación de espacios públicos, la actividad privada, el empleo y la calidad de vida de los barrios alcanzados por las obras. “Se mejoró la circulación en condiciones seguras y también la apertura de calles que se encontraban cortadas por las vías”, afirmó.
El criterio para definir los futuros pasos bajo nivel contempla distintos factores: el volumen de tránsito local y pasante, la densidad de población, la cantidad de siniestros registrados, la necesidad de mejorar las frecuencias ferroviarias y la posibilidad de que cada obra no interfiera con futuros proyectos sobre la red de trenes.
En ese sentido, el ministro volvió a plantear la necesidad de que la Ciudad tenga una mayor participación en las decisiones sobre los servicios ferroviarios urbanos. Cuestionó que el Área Metropolitana de Buenos Aires no cuente con una política integral para el sistema ferroviario y consideró que Buenos Aires debería tener mayor injerencia en la planificación de los llamados “trenes de cercanía”.
El plan “Ciudad sin Barreras” se presenta así como una continuidad de las obras realizadas en años anteriores, con el objetivo de reducir los conflictos en los cruces ferroviarios, mejorar la seguridad vial y facilitar la conexión entre barrios atravesados por las vías.