Caballito suma un nuevo homenaje a René Favaloro: una escultura que ya forma parte del paisaje del barrio

Hay homenajes que quedan asociados a una fecha y otros que pasan a formar parte de la vida cotidiana. La nueva escultura dedicada a René Favaloro en Caballito pertenece a este segundo grupo. Desde diciembre, quienes pasan por la Plaza Paseo de la Vida pueden encontrarse con la figura del médico argentino en un espacio que, justamente, lleva su nombre desde hace más de una década.

La obra fue inaugurada por el Gobierno de la Ciudad y se convirtió en la primera escultura dedicada a Favaloro instalada en un espacio público porteño. El busto fue realizado por una escultora del taller de Monumentos y Obras de Arte (MOA), el organismo encargado de la conservación de buena parte del patrimonio escultórico de Buenos Aires.

El lugar elegido no es casual. La plaza está ubicada en Rojas y Bacacay, en Caballito, y desde 2010 se denomina oficialmente Paseo de la Vida: Dr. René Favaloro, a partir de una ley aprobada por la Legislatura porteña. Antes de convertirse en plaza, el terreno tenía otro destino: allí funcionaban cementeras. La recuperación del espacio fue impulsada durante años por vecinos de la zona, que reclamaban contar con un lugar verde para el barrio.

Por eso, la llegada de la escultura tiene una lectura que va más allá de recordar a una personalidad reconocida de la medicina. El busto se incorpora a un espacio que ya llevaba el nombre de Favaloro y que forma parte de la historia reciente de Caballito. Para quienes viven en la zona, se trata de sumar una referencia que puede ser vista todos los días, durante una caminata, una salida con chicos o simplemente al pasar por la plaza.

La obra fue desarrollada durante varios meses y, según informó la Ciudad, el trabajo estuvo a cargo de profesionales del MOA. La iniciativa surgió dentro del propio taller y luego avanzó a partir de un pedido formal de la Comuna 6 para incorporar en Caballito una intervención que reconociera al médico.

La elección de Favaloro tampoco sorprende si se observa la dimensión que alcanzó su figura en la Argentina. Su nombre quedó asociado al desarrollo de la cirugía cardiovascular y, especialmente, a la estandarización del bypass coronario, una técnica que modificó la historia de la medicina a nivel mundial.

Pero reducir su trayectoria a ese aporte sería dejar afuera una parte importante de su historia. Antes de alcanzar reconocimiento internacional, Favaloro trabajó durante doce años como médico rural en Jacinto Arauz, La Pampa. Allí desarrolló una tarea que iba mucho más allá de la consulta médica: junto con su hermano creó un centro asistencial, organizó un banco de sangre y trabajó sobre distintos problemas sanitarios de la comunidad.

En 1962 viajó a Estados Unidos para especializarse en la Cleveland Clinic. Cinco años después comenzó a desarrollar el procedimiento que lo convertiría en una referencia internacional de la cirugía cardiovascular. Sin embargo, después de alcanzar reconocimiento fuera del país decidió regresar a la Argentina.

Ese regreso fue otro capítulo fundamental de su vida. En 1975 creó la Fundación Favaloro, institución dedicada a la asistencia médica, la investigación y la educación. También impulsó proyectos de formación y prevención que buscaban ampliar el acceso al conocimiento y mejorar la atención sanitaria.

Todos esos aspectos ayudan a entender por qué su figura trascendió ampliamente el ámbito médico. Favaloro quedó asociado a valores como el esfuerzo, la ética, el compromiso y la vocación de servicio. Son precisamente esos conceptos los que el Gobierno porteño destacó al presentar la nueva escultura.

Ahora esos valores tienen una representación concreta en una plaza de Caballito.

Hay además una historia vecinal detrás del espacio que la rodea. La propia Ciudad reconoce el trabajo realizado durante años por la Asociación Vecinal Caballito Centro y, particularmente, por Carmen Closs, una vecina que desde la década de 1980 reclamaba que el terreno dejara atrás su antiguo uso y se transformara en un parque. El esfuerzo de los vecinos terminó convirtiendo aquel lugar en un espacio verde para la comunidad.

La denominación oficial como Paseo de la Vida: Dr. René Favaloro llegó en 2010. La Ley 3523 estableció ese nombre para el espacio ubicado en Bacacay, entre Rojas, Nicolás Repetto y las vías del ferrocarril Sarmiento.

Con la incorporación del busto, la plaza completa de alguna manera esa historia. Ya no se trata solamente de un espacio que lleva el nombre del médico: ahora también existe allí una representación de su figura.

El trabajo realizado por el MOA tiene, además, un valor particular dentro de la Ciudad. El taller fue creado en 1956 y actualmente tiene a su cargo la restauración, el mantenimiento y la conservación de más de 2.400 esculturas, monumentos y obras de arte distribuidos por el espacio público porteño.

En Caballito, la escultura de Favaloro comienza así una nueva etapa. Ya no está solamente en los libros de medicina, en los hospitales, en las aulas o en las historias familiares de quienes recuerdan su trabajo. También está en una plaza.

Y quizás ese sea el sentido más interesante de este homenaje: que la memoria no quede encerrada en un museo ni reservada para quienes conocen su trayectoria. Que un chico pueda preguntar quién es ese hombre representado en el busto. Que un vecino pueda detenerse un momento frente a la obra. Que alguien que pasa todos los días por Rojas y Bacacay descubra, quizás por primera vez, la historia de uno de los médicos argentinos más reconocidos del mundo.

En un barrio donde los espacios públicos forman parte de la rutina diaria, la figura de Favaloro encontró finalmente un lugar para quedarse. No como una estatua distante, sino como parte del paisaje de Caballito y de una plaza que lleva su nombre desde hace 16 años.

Fuente: Gobierno de la Ciudad

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