La renovación de los trenes de la línea B del subte porteño dio un nuevo paso luego de que tres empresas presentaran sus ofertas en la licitación impulsada por Subterráneos de Buenos Aires (SBASE). Se trata de las firmas chinas CITIC y CRRC y de la india BEML, todas de origen oriental y con participación estatal.
La apertura de sobres se realizó el pasado 10 de enero, luego de cinco postergaciones desde el lanzamiento de la licitación, en agosto de 2023. Ahora, SBASE deberá analizar las propuestas técnicas y económicas antes de avanzar hacia la adjudicación.
Uno de los aspectos destacados del proceso es la ausencia de fabricantes occidentales, entre ellos la francesa Alstom, que durante años tuvo una importante presencia como proveedora del subterráneo porteño. Los oferentes debían demostrar capacidad técnica y presentar una propuesta de financiamiento que cubriera como mínimo el 80% de la inversión requerida.
De las tres empresas participantes, CITIC ya tiene antecedentes en el sistema porteño. La compañía intervino como financista e intermediaria en la adquisición de coches para las líneas A y C. En aquellos procesos, la fabricación estuvo a cargo de CNR, empresa que posteriormente se fusionó con CSR para formar CRRC, otra de las compañías que ahora compite por la renovación de la línea B.
La presencia de BEML, en tanto, representa una novedad para el mercado ferroviario argentino y latinoamericano, ya que la compañía india busca ampliar su participación internacional en la fabricación de material rodante.
Una compra que pasó de 16 a 29 formaciones
Uno de los principales cambios introducidos durante el proceso licitatorio fue el incremento de la cantidad de trenes que se pretende adquirir. El proyecto original contemplaba 16 formaciones, pero posteriormente SBASE elevó la cifra a 29 trenes de seis coches cada uno, lo que representa un total de 174 coches.
El objetivo es renovar completamente la flota y avanzar hacia una línea B monoflota. De esta manera, además de reemplazar los históricos trenes Mitsubishi adquiridos usados al Metro de Tokio durante la década de 1990, también serían retirados los CAF 6000, incorporados desde el Metro de Madrid años atrás.
Los nuevos trenes tendrán circulación interna libre entre los coches, sin cabinas intermedias ni puertas que interrumpan el paso. También tendrán un ancho aproximado de 3,10 metros, aprovechando el mayor gálibo disponible en la línea B y permitiendo una mayor capacidad para pasajeros respecto de las formaciones actuales.
Un cambio importante en la alimentación eléctrica
Otro punto que modificó los planes originales es la tensión de alimentación. Los pliegos iniciales contemplaban trenes preparados para los actuales 600 voltios, pero la versión modificada exige unidades aptas para 1500 voltios.
La modificación supone la necesidad de realizar trabajos de infraestructura para adaptar la línea. Si bien la catenaria rígida instalada en el recorrido podría soportar una tensión superior, todavía quedan por definir aspectos vinculados con la transición entre la flota actual y los nuevos trenes.
El cambio tampoco permitirá intercambiar formaciones entre la línea B y las restantes líneas del subte debido, principalmente, a las diferencias de gálibo.
En materia de señalamiento, los nuevos coches deberán funcionar con el actual sistema ATP y estar preparados para una eventual incorporación de tecnología CBTC, con conducción automática en modalidad GoA2, utilizada actualmente en otras líneas de la red.
La renovación de la flota de la línea B constituye una de las principales inversiones previstas para el subterráneo durante este año. Mientras SBASE analiza las tres propuestas, los pasajeros deberán esperar para conocer cuándo comenzarán a llegar los nuevos trenes y cuándo se producirá el esperado retiro de las formaciones más antiguas de la red.
Fuente: En el Subte.com