En Villa Devoto hay una esquina que dejó de ser una esquina más hace tiempo. Segurola y La Habana se transformó, con los años, en un punto de encuentro para fanáticos del fútbol y curiosos que llegan de distintos lugares a sacarse una foto. Ahora, ese fenómeno espontáneo podría dar un paso más: el legislador porteño Facundo del Gaiso presentó un proyecto para que el cruce sea objeto de una intervención cultural oficial.
Leer más: Villa Devoto: proponen una intervención cultural en la esquina que recuerda a MaradonaLa iniciativa parte de algo que ya ocurre en la práctica. La esquina, donde vivió Diego Armando Maradona durante parte de su carrera, se convirtió en un sitio cargado de simbolismo, reforzado además por aquel recordado cruce televisivo que popularizó la dirección. Desde entonces, el lugar funciona como una especie de santuario informal: fotos, visitas, stickers y mensajes que aparecen una y otra vez, incluso después de que se renueven los carteles.
Del Gaiso, vecino del barrio, tomó nota de ese movimiento constante. En diálogo con Radio Buenos Aires AM 1350, planteó que la esquina “ya tiene una identidad propia” y que merece una intervención que esté a la altura de lo que representa, tanto para los vecinos como para quienes llegan desde otros puntos del país o del mundo. “Viene gente de todas partes, se acerca, se saca fotos. Es un punto turístico interesante”, señaló.
El proyecto propone abrir un concurso para definir qué tipo de intervención se realizará en el lugar. La idea es canalizar esa apropiación popular —hoy desordenada y espontánea— en una propuesta estética y cultural que le dé un marco más cuidado, sin perder el espíritu que la volvió famosa. No es un dato menor: según contó el legislador, cada vez que se colocan nuevos carteles en la esquina, en cuestión de horas vuelven a aparecer las intervenciones de los fanáticos.
Una de las alternativas que suele mencionarse —cambiar el nombre de la calle—, por ahora no es viable. La normativa vigente establece que deben pasar al menos diez años desde el fallecimiento de una persona para que pueda imponerse su nombre en el espacio público, algo que en este caso recién sería posible a partir de 2030. A eso se suma el impacto administrativo que implicaría modificar domicilios y documentación de los vecinos.
Con ese escenario, la propuesta apunta a una solución intermedia: reconocer el valor simbólico del lugar sin generar complicaciones burocráticas. “Que haya un concurso y que de ahí salga una intervención que tenga sentido”, resumió Del Gaiso.
Detrás del proyecto también hay una dimensión emocional. Para muchos argentinos, la figura de Maradona sigue ligada a recuerdos personales y colectivos muy fuertes. “Para muchos, el día que murió fue como si se hubiera ido una parte del fútbol”, expresó el legislador, en una frase que condensa un sentimiento bastante extendido.
La apuesta, en definitiva, es ordenar lo que ya existe. Convertir esa esquina intervenida una y otra vez por la gente en un espacio pensado, cuidado y, sobre todo, a la altura de lo que representa. Un lugar donde la foto no sea solo un ritual improvisado, sino también un recuerdo que valga la pena llevarse.