Túnel de avenida Nazca: reclaman un plan de mitigación por los daños en la calle Arregui

Vecinos denuncian rajaduras, vibraciones, ruido y más tránsito desde la puesta en marcha del paso bajo nivel. En la Legislatura, volvió a presentarse un proyecto para pedir medidas al Gobierno porteño.

La situación de los vecinos de Arregui, entre Nazca y Argerich, volvió a quedar en el centro de la escena a partir de un proyecto presentado en la Legislatura porteña que reclama un plan de mitigación por las consecuencias derivadas del funcionamiento del túnel de avenida Nazca.

Según plantean los residentes de esa cuadra, desde hace más de cinco años vienen sufriendo las secuelas del nuevo esquema de tránsito generado por la obra del paso bajo nivel, una intervención de más de 560 metros de extensión, entre Marcos Sastre y Pedro Lozano, que además cruza cinco calles transversales: Santo Tomé, Baigorria, Melincué, Nazarre y Ricardo Gutiérrez, del lado norte.

Uno de los principales cambios que dejó la obra fue el desvío de varias líneas de colectivo. A partir de esa reconfiguración, las autoridades concentraron sobre Arregui, en sentido hacia Villa del Parque, el paso de unidades que antes circulaban por otras calles, como Santo Tomé y Baigorria. Hasta entonces, la única línea que transitaba históricamente por esa calle era la 24.

Para los vecinos, el problema es concreto: sobre una calle angosta, que no fue diseñada para absorber semejante carga vehicular, hoy circulan unidades de cuatro empresas de colectivos, con el impacto que eso genera en la vida cotidiana del barrio.

Las quejas no se limitan al aumento del ruido. El reclamo apunta sobre todo a las vibraciones constantes que, aseguran, ya provocaron rajaduras en paredes y pisos de distintas viviendas. A eso se suman otros efectos que, según denuncian, empeoraron con el correr de los años.

Hace dos años, el comunero Gastón Fernández llevó el planteo al ámbito político y, a través de la legisladora Claudia Neira, ambos de Unión por la Patria, se impulsó un proyecto de declaración en la Legislatura. Esa iniciativa no llegó a tratarse y perdió estado parlamentario.

Este año, con la apertura de sesiones, Neira volvió a presentar el proyecto, con la intención de que tenga tratamiento en el recinto. La propuesta busca que parte de los recorridos de colectivos vuelva a distribuirse en distintas calles, como ocurría antes de la obra, para descomprimir el tránsito sobre Arregui.

En el texto, la diputada expresa su “preocupación por los impactos ambientales, físicos y económicos negativos en el entorno del paso bajo nivel Nazca y vías del ferrocarril San Martín” y solicita al Poder Ejecutivo la puesta en marcha de un plan de mitigación de daños.

También advierte que, a cinco años de la inauguración del túnel, los beneficios que se habían anunciado para la zona “no son los esperados”, de acuerdo con los reclamos que siguen acumulándose en el barrio.

Entre los problemas relevados por los vecinos figuran el tránsito permanente durante las 24 horas, la congestión en horarios pico, la contaminación sonora y del aire, conflictos con el estacionamiento, dificultades con la recolección de residuos, fisuras en construcciones por vibraciones, deterioro de fachadas por las emisiones de los vehículos, hundimientos en la calzada y en las veredas, roturas en la red de AySA, problemas de seguridad peatonal por señalización deficiente y la falta de restricciones para el tránsito pesado.

El Estudio de Impacto Ambiental realizado para el PbN no incluía a la calle Arregui dentro del área de influencia inmediata

Uno de los puntos que remarcan quienes impulsan el reclamo es que la calle Arregui no habría sido incorporada como área de influencia en el Estudio de Impacto Ambiental realizado para evaluar la obra. Incluso señalan que, en ese documento, el desvío de colectivos con sentido a Villa del Parque estaba previsto por Lascano y no por Arregui.

Con este nuevo ingreso legislativo, la iniciativa vuelve a pedir que el Ejecutivo porteño intervenga para revertir la situación y tome medidas que eviten que el problema siga profundizándose en una zona que, según denuncian los vecinos, quedó expuesta a consecuencias que no fueron contempladas.

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