Con más de un siglo de historia, el Kimberley Atlético Club es una de las instituciones deportivas tradicionales de Villa Devoto. Nació ligado al fútbol y con los años construyó una identidad propia, con el baby fútbol y el futsal como protagonistas y una fuerte presencia de las familias del barrio.
En Joaquín V. González, a pocas cuadras de la avenida General Paz, hay un club que quizás no tenga una gran superficie, pero que hace mucho ruido dentro de la cancha. Es Kimberley, una institución que forma parte de la historia deportiva de Villa Devoto y que, con el paso de las generaciones, logró sostener una actividad intensa en un espacio acotado.
El origen se remonta al 04 de agosto de 1906, cuando fue fundado el Kimberley Athletic Club. La institución tuvo una primera etapa vinculada al fútbol y llegó a participar durante cuatro temporadas en la Primera División de la era amateur, entre 1912 y 1915. Décadas después, el club volvió a reorganizarse y se instaló definitivamente en su sede de Joaquín V. González 3236, donde continúa actualmente.
Una historia que volvió a crecer
La historia de Kimberley tuvo distintos momentos, pero encontró en el baby fútbol y el futsal una nueva manera de crecer. La sede de Devoto se convirtió en un punto de encuentro para chicos y familias que pasan buena parte de la semana entre entrenamientos, partidos y actividades.
El futsal terminó convirtiéndose en una de las grandes marcas deportivas de la institución. Kimberley llegó a consolidarse en la Primera División de AFA y también tuvo participaciones internacionales. La propia Asociación del Fútbol Argentino destacó años atrás el crecimiento de la actividad y el peso que tenían los jugadores surgidos de las inferiores del club.
El proyecto tampoco quedó limitado al fútbol masculino. El club desarrolló futsal femenino, baby fútbol y patín artístico, entre otras actividades. En una institución de dimensiones relativamente pequeñas, cada espacio cuenta y la convivencia entre las distintas disciplinas forma parte de la dinámica cotidiana. Los datos oficiales de la Ciudad identifican a Kimberley como club de barrio de Villa Devoto y registran allí actividades como futsal, baby fútbol y patín artístico.
El club también se vive alrededor de la cancha
Hay otra escena que ayuda a entender el presente de Kimberley. En 2016, un grupo de padres que acompañaban a sus hijos a entrenar decidió recuperar el viejo buffet y transformarlo en un bodegón. La propuesta creció hasta convertirse en un espacio gastronómico integrado a la vida del club, con parrilla a carbón y patio al aire libre.
No es un dato menor. En los clubes de barrio, muchas veces la vida institucional continúa cuando termina el partido. Los padres esperan, los chicos salen de entrenar, se cruzan familias que ya se conocen y el buffet se transforma en otro lugar de encuentro. En Kimberley, esa dinámica terminó dando lugar a un proyecto que también aporta ingresos para la institución.
Hoy, más de un siglo después de su fundación, Kimberley conserva aquella condición que tienen los clubes que logran atravesar generaciones: sigue siendo un lugar al que se llega para hacer deporte, pero también para encontrarse.
En Villa Devoto, donde conviven instituciones centenarias con nuevas propuestas, el Kimberley mantiene una identidad que se construyó durante décadas. La pelota sigue siendo el punto de partida, pero detrás de cada entrenamiento hay algo más difícil de medir: el vínculo entre el club, sus familias y los vecinos que lo hicieron parte del paisaje cotidiano del barrio.