El Club Atlético General Lamadrid nació de un grupo de vecinos que se juntaban a jugar al fútbol y terminó convirtiéndose en una de las instituciones deportivas más reconocidas de Villa Devoto. Hoy, el “Carcelero” mantiene su actividad deportiva y su vínculo con varias generaciones del barrio.
Hay clubes que se explican por sus títulos. Y hay otros cuya historia se entiende mejor mirando el lugar que ocupan en el barrio. El Club Atlético General Lamadrid pertenece a ese segundo grupo. Desde hace más de siete décadas forma parte de la vida de Villa Devoto, con una cancha y una sede que se mantienen en el mismo sector donde comenzó a construirse su historia.
Lamadrid fue fundado el 11 de mayo de 1950 por un grupo de vecinos que compartían una pasión: jugar al fútbol. Antes de tener una cancha propia, aquellos jóvenes se reunían en distintos terrenos de la zona. El terreno donde finalmente se instaló el club era utilizado como basural y fue recuperado por los propios fundadores, que comenzaron a transformarlo en un espacio deportivo.
Un año después llegó uno de los momentos fundamentales para la institución. El 09 de julio de 1951 se inauguró la cancha que actualmente lleva el nombre de Enrique Sexto. El estadio quedó ligado desde entonces a la identidad del club y también a una particular postal de Villa Devoto: su cercanía con el complejo penitenciario del barrio dio origen al apodo que acompaña al equipo hasta hoy, “El Carcelero”.
Mucho más que fútbol
Aunque el fútbol es el principal punto de referencia de Lamadrid, la institución también funciona como un club de barrio en el sentido más amplio. Con el paso de los años incorporó distintas actividades deportivas y espacios para socios, entre ellos canchas, salones y natatorio. Entre las disciplinas vinculadas al club aparecen el baby fútbol, fútbol femenino, futsal, handball, vóley, boxeo y patín.
La vida de una institución como Lamadrid no se mide solamente por lo que ocurre durante los 90 minutos de un partido. También está en los chicos que empiezan una actividad, en los padres que acompañan, en quienes vuelven después de muchos años y en los vecinos que reconocen el estadio como parte del paisaje cotidiano de Devoto.
El fútbol, claro, sigue ocupando un lugar central. El club compite en los torneos de la AFA y tiene detrás una historia deportiva que incluye ascensos y participaciones en distintas categorías. En 2018 protagonizó además uno de sus capítulos más recordados al eliminar por penales a Banfield en la Copa Argentina.
Pero el presente de Lamadrid también se escribe fuera de la Primera. Las inferiores y las distintas disciplinas mantienen en movimiento a la institución durante toda la semana. En agosto de 2026, por ejemplo, sus juveniles y el futsal femenino continuaban compitiendo en los campeonatos organizados por la AFA. A 76 años de su fundación, General Lamadrid sigue teniendo algo que muchos clubes buscan conservar: una identidad estrechamente vinculada al lugar donde nació. En Desaguadero, entre las calles de Villa Devoto y frente a una de las postales más particulares del barrio, el “Carcelero” continúa siendo parte de la historia deportiva y social de varias generaciones de vecinos.