La histórica institución de la Comuna 11 festejó un nuevo aniversario con un encuentro en su sede de Desaguadero al 3100. Más de cien personas participaron de una jornada con música, sorteos y reconocimientos.
El Club Atlético General Lamadrid celebró sus 75 años de vida con una fiesta que reunió a socios, hinchas, dirigentes y vecinos de Villa Devoto. El encuentro se realizó el sábado 10 de mayo en la sede de Desaguadero al 3100, un día antes de cumplirse un nuevo aniversario de la fundación de la institución.
Más de cien personas participaron de la celebración, que incluyó sorteos, premios sorpresa y distintas propuestas musicales. La Loba Castro y Erica y la Sonora fueron las encargadas de animar una jornada marcada por los recuerdos y el sentido de pertenencia.
Conocido popularmente como “El Carcelero” por la cercanía de su estadio con el penal de Villa Devoto, Lamadrid forma parte de la historia deportiva y social del barrio. Desde su nacimiento, el club se consolidó como un espacio de encuentro para varias generaciones de vecinos y como una de las instituciones más representativas de la Comuna 11.
Un club nacido de la pasión de los vecinos
La historia de General Lamadrid comenzó a partir de un grupo de jóvenes de Villa Devoto que se reunía para jugar al fútbol en distintos terrenos y esquinas del barrio.
Según reconstruyó el periodista Marcelo Izquierdo en su libro Carceleros: Lamadrid, el club y la prisión, el primer nombre del equipo estuvo relacionado con un comerciante español que tenía un almacén en la esquina de Tinogasta y Allende.
Los jóvenes solían llamarlo “gallego”, aunque el hombre aclaraba que era oriundo de Madrid. Aquella respuesta habría inspirado el nombre Lamadrid para identificar al equipo que disputaba sus primeros partidos en un terreno baldío del pasaje Belfast. Sus jugadores vestían camisetas azules con cuello blanco y rápidamente despertaron el entusiasmo de los chicos de la zona.
Con el paso del tiempo, aquel primer conjunto se disolvió porque varios de sus integrantes formaron familias o se alejaron del barrio. Sin embargo, los más jóvenes continuaron reuniéndose para jugar y mantuvieron vivo el proyecto de formar una institución.
Entre ellos se encontraban Marcelino Robustiano Piñero, quien se convertiría en el primer presidente del club, y Enrique Sexto, cuyo nombre lleva actualmente el estadio de General Lamadrid.
La familia Piñero tuvo un papel fundamental en la consolidación de la entidad. Marcelino y su esposa, Margarita Mirassou, acompañaron los primeros pasos de una iniciativa construida a partir del esfuerzo colectivo y la pasión por el fútbol.
Finalmente, el 11 de mayo de 1950 quedó conformada la primera Comisión Directiva del Club Atlético General Lamadrid. Ese mismo día, el equipo disputó un partido especial frente a Kimberley Athletic Club, considerado por entonces uno de sus principales rivales barriales.
Una institución ligada a Villa Devoto
A lo largo de sus 75 años, Lamadrid se convirtió en un símbolo de Villa Devoto. Su estadio, ubicado junto a la cárcel, y su sede social mantienen una relación directa con la identidad y la historia de la zona.
El apodo de “Carcelero” refleja esa cercanía geográfica y se transformó con el tiempo en una de las principales señas de identidad de la institución.
La celebración del aniversario permitió recuperar parte de esa historia y reconocer a quienes contribuyeron al crecimiento del club. También fue una oportunidad para reunir a distintas generaciones vinculadas con Lamadrid y renovar el compromiso con una entidad nacida del impulso de los propios vecinos.
A 75 años de la conformación de su primera Comisión Directiva, General Lamadrid continúa ocupando un lugar destacado en la vida deportiva y comunitaria de Villa Devoto.