Su historia comenzó en 1935 y, desde entonces, atravesó distintas épocas, cambios económicos, nuevas actividades y varias generaciones de vecinos que encontraron en sus instalaciones un lugar para hacer deporte, encontrarse y compartir.
El club nació el 19 de marzo de 1935, cuando un grupo de jóvenes vecinos decidió crear una institución que funcionara como espacio de encuentro para quienes vivían en el barrio. Según la historia recopilada por el Gobierno de la Ciudad, los primeros pasos de Imperio Juniors fueron en un local de venta de sombreros ubicado en avenida Nazca 1770.
Con el tiempo, aquella iniciativa fue creciendo y el club se instaló en su actual sede de General César Díaz 3047, en pleno Villa Santa Rita. La dirección sigue siendo una referencia para quienes viven en la zona y también para familias de barrios cercanos que se acercan para practicar alguna de las disciplinas que ofrece la institución. El Gobierno porteño lo incluye actualmente entre los espacios donde se desarrollan actividades deportivas para chicos y adolescentes.
Imperio Juniors nació ligado al fútbol, pero el básquet terminó convirtiéndose en una de las disciplinas que más identifican al club. Con el paso de los años se fueron sumando otras propuestas y la institución fue ampliando su perfil hasta transformarse en un club con una oferta deportiva mucho más amplia.
En sus instalaciones se practican distintas disciplinas, entre ellas básquet, fútbol, natación, waterpolo, patín, gimnasia y artes marciales. También existen actividades destinadas a diferentes edades, con una mirada que busca que el club sea un espacio de formación y no solamente un lugar donde ir a entrenar.
La pileta es otro de los elementos que quedaron asociados a la historia de Imperio Juniors. Vecinos que recuerdan al club desde hace décadas cuentan que el natatorio se convirtió en uno de los grandes atractivos de la institución y que con el tiempo fue climatizado y techado, permitiendo que pudiera utilizarse durante todo el año.
Pero la historia de Imperio no se explica solamente a través del deporte. En Villa Santa Rita, los clubes de barrio cumplen también una función social. Son lugares donde los chicos hacen amigos, donde las familias se conocen y donde muchas veces se generan vínculos que continúan durante años.
Esa característica aparece incluso en documentos vinculados con la historia del club. Una iniciativa presentada en la Legislatura porteña destaca justamente la relación que Imperio Juniors mantiene con Villa Santa Rita y señala que desde sus comienzos funcionó como un espacio de encuentro y desarrollo para los jóvenes del barrio.
También hay recuerdos de vecinos que permiten imaginar cómo era el club varias décadas atrás. Durante los años 50, por ejemplo, las actividades sociales y los espectáculos convocaban a personas de distintas edades. Entre los recuerdos de aquella época aparecen los bailes, los carnavales y las jornadas de patinaje artístico que reunían a buena parte del barrio.
El básquet, mientras tanto, fue ganando un lugar cada vez más importante. La institución desarrolló su propio semillero y mantuvo una tradición de formación de jugadores. Esa combinación entre competencia y participación abierta es parte de una identidad que todavía aparece vinculada al club.
Imperio Juniors también atravesó momentos difíciles. Como ocurrió con muchas instituciones deportivas de barrio, tuvo etapas en las que su continuidad estuvo en riesgo. A comienzos de la década de 2000 atravesó una situación económica complicada y debió reorganizarse. Con el trabajo de socios y dirigentes logró superar aquella etapa y continuar con sus actividades.
Ese recorrido ayuda a entender por qué, para muchos vecinos, Imperio Juniors representa algo más que un club. Es parte de la memoria de Villa Santa Rita y de una forma de construir comunidad que se mantiene vigente en distintos barrios porteños.
Hoy, cada vez que se abre la puerta de César Díaz 3047, vuelve a repetirse una escena que comenzó hace más de nueve décadas: chicos y chicas llegando para entrenar, familias acompañando, profesores dando clases y vecinos encontrándose en un lugar que conocen desde hace años. En una ciudad que cambia permanentemente, instituciones como Imperio Juniors conservan algo que no siempre resulta fácil de encontrar: una historia compartida con el barrio. Y esa historia, después de más de 90 años, continúa escribiéndose todos los días en Villa Santa Rita.