El día de ayer viernes 11 de julio de 2025, Villa del Parque perdió a uno de sus vecinos más queridos y reconocidos. A los 105 años falleció Isabelino Espinosa, historiador, periodista, dibujante, escritor, músico y, por sobre todas las cosas, un hombre profundamente ligado a la identidad de este barrio.
Su partida deja un vacío difícil de dimensionar para varias generaciones de vecinos que encontraron en él una memoria viva de las calles, las instituciones, los personajes y las historias que fueron construyendo la vida cotidiana de Villa del Parque.
La noticia de su fallecimiento se conoció ese mismo viernes y rápidamente comenzó a multiplicarse entre vecinos, instituciones y amigos. En el mensaje con el que su hija Celina despidió a su padre apareció una imagen que sintetiza buena parte de lo que Isabelino representó para quienes lo conocieron: la de “un enorme árbol cuyas raíces permanecen firmemente arraigadas al barrio. Hoy se nos fue Isabelino Espinosa, un símbolo del barrio”, fue también la expresión que encabezó el recuerdo publicado en su propio espacio de difusión.
Isabelino había nacido el 29 de septiembre de 1919 y, según la propia reseña de su trayectoria, estaba vinculado a Villa del Parque desde los primeros años de su vida. Vivió en la misma casa desde los cinco años y fue testigo privilegiado de las enormes transformaciones que atravesó el barrio durante el siglo XX y comienzos del XXI. Su memoria extraordinaria le permitió conservar relatos, nombres, anécdotas y escenas de una época que, de otro modo, corrían el riesgo de desaparecer.
Pero Espinosa no se limitó a recordar. Durante décadas trabajó para que la historia de Villa del Parque quedara registrada y pudiera ser transmitida a las nuevas generaciones. Fue integrante de la Junta de Estudios Históricos de Villa del Parque desde sus primeros tiempos y participó activamente de la tarea de recuperar el pasado barrial. La Junta reconoce entre sus integrantes fundadores de la etapa iniciada en 1983 a Isabelino Espinosa, junto a otros vecinos interesados en rescatar las raíces y la memoria de la zona. También fue autor de trabajos incluidos en publicaciones dedicadas a la historia del barrio.
Una de sus contribuciones más visibles fue el diseño del escudo oficial de Villa del Parque. El símbolo fue colocado en distintos espacios del barrio y, según la reseña de su trayectoria, fue aprobado por la Legislatura porteña en 2003. Para Isabelino, la historia no era solamente una sucesión de fechas: estaba presente en las plazas, las calles, los clubes, las escuelas, los comercios, las casas antiguas y, fundamentalmente, en las personas que habían dejado una huella en la comunidad.

Entre sus trabajos también ocupó un lugar especial la investigación y difusión de historias vinculadas con edificios emblemáticos de la zona. Durante años publicó relatos sobre el denominado “Castillo de los Bichos”, recuperando testimonios, leyendas y acontecimientos relacionados con aquella construcción de la calle Campana. Sus escritos fueron publicados en medios barriales y constituyen hoy parte del archivo documental con el que se puede reconstruir la mirada de varias generaciones sobre Villa del Parque.
Su relación con el barrio, sin embargo, no se agotó en la historia. Isabelino tuvo una extensa trayectoria como periodista y también estuvo estrechamente vinculado con el deporte y la cultura popular. Una crónica publicada años atrás lo describía como un periodista deportivo de memoria envidiable, capaz de reconstruir con precisión episodios del fútbol de su juventud. Entre sus recuerdos aparecían los partidos disputados en los terrenos del barrio y sus encuentros con jugadores y clubes que marcaron aquella época.
La música fue otra de sus pasiones. A lo largo de su vida compuso canciones, tangos, valses y obras dedicadas a instituciones deportivas y a su querido barrio. Entre ellas se encuentran “Villa del Parque, mi barrio querido” y “Escuelita de mi barrio”, además de himnos vinculados con clubes de distintas ciudades del país. También escribió y dibujó, cultivó la poesía y realizó diversas actividades artísticas. Esa multiplicidad de intereses explica, en parte, la dimensión de una personalidad que difícilmente podía ser encasillada en una sola profesión.
En 2017, el Gobierno de la Ciudad lo distinguió durante los festejos por el 109° aniversario de Villa del Parque como una de las personalidades con fuerte sentido de pertenencia al barrio. Allí fue presentado como periodista, historiador y vecino de Villa del Parque. El reconocimiento institucional reflejaba algo que para sus vecinos era evidente desde mucho antes: Isabelino formaba parte de la historia viva del lugar.
Y el reconocimiento continuó hasta sus últimos años. En 2023 celebró sus 104 años y en septiembre de 2024, al cumplir 105, vecinos y allegados volvieron a reunirse para homenajearlo. En aquella oportunidad se lo recordó como “el creador del escudo barrial y el narrador de la historia del Castillo de los Bichos”. Su vitalidad y su capacidad para conversar sobre el pasado seguían sorprendiendo a quienes se acercaban a escucharlo.

La muerte de Isabelino Espinosa, entonces, no significa solamente la despedida de un hombre que alcanzó una extraordinaria longevidad. Para Villa del Parque representa también la pérdida de uno de sus grandes narradores. Con él se va una voz que conocía el barrio desde adentro, que podía hablar de sus cambios sin perder de vista sus raíces y que entendía que preservar la memoria era, en definitiva, una manera de cuidar a la comunidad.
En tiempos en los que las ciudades cambian a una velocidad cada vez mayor, la tarea de quienes conservan la memoria de los barrios adquiere un valor especial. Isabelino supo ejercerla durante décadas, escribiendo, investigando, dibujando, componiendo y, sobre todo, conversando con quienes querían conocer algo más sobre el lugar donde vivían.
Su hija Celina lo despidió evocando las enseñanzas, la solidaridad, el respeto, la honestidad, la simpatía y el compañerismo que encontraba en él. Son palabras que también pueden leerse como una definición de la huella que dejó en Villa del Parque.
Desde el viernes 11 de julio, el barrio tiene una ausencia nueva. Pero también conserva innumerables historias que llevan su firma y que seguirán circulando de vecino en vecino. Porque si algo enseñó Isabelino Espinosa durante sus 105 años de vida fue que un barrio no está hecho solamente de calles y edificios: está hecho de recuerdos, de afectos y de personas capaces de convertir una vida entera en parte de la memoria colectiva.
Villa del Parque despide así a uno de sus grandes vecinos. Y, al mismo tiempo, comienza a guardar para siempre el recuerdo de aquel hombre que dedicó buena parte de su existencia a contar la historia de su barrio querido.