La primera promoción está integrada por 120 aspirantes que se capacitan en el Instituto Superior de Seguridad Pública. La nueva fuerza tendrá a su cargo la custodia de detenidos en alcaidías porteñas y forma parte de una reorganización que también incluye el traslado de presos desde la cárcel de Villa Devoto hacia Marcos Paz.
La Ciudad comenzó a formar este lunes 07 de septiembre a los primeros 120 aspirantes que integrarán el Servicio Penitenciario y de Reintegración Social porteño, una fuerza creada para hacerse cargo de la custodia de personas detenidas bajo la órbita local y reducir la presencia prolongada de presos en comisarías y alcaidías.
Los ingresantes comenzaron a cursar la Tecnicatura Superior en Seguridad y Tratamiento Penitenciario en el Instituto Superior de Seguridad Pública (ISSP), donde también se forman los agentes de la Policía de la Ciudad y del Cuerpo de Bomberos.
La primera camada está integrada por hombres y mujeres de entre 18 y 29 años. Para ingresar debieron contar con estudios secundarios completos y superar las distintas instancias del proceso de selección y admisión.
La capacitación tendrá una duración de dos años. El primero se desarrollará bajo un régimen de internado y permitirá a los cadetes egresar como oficiales penitenciarios. Durante el segundo año cursarán una vez por semana hasta completar la tecnicatura.
El programa combina contenidos vinculados con seguridad, custodia, prevención y gestión de riesgos con formación en derechos humanos, mediación, resolución de conflictos, comunicación, técnicas de desescalada y uso racional y proporcional de la fuerza. También incorpora herramientas relacionadas con la reintegración social y el respeto por los derechos de las personas privadas de su libertad.
Una fuerza creada por ley
El Servicio Penitenciario y de Reintegración Social fue creado por la Ley 6.923, sancionada por la Legislatura porteña el 27 de noviembre de 2025 y promulgada en enero de 2026.
La norma lo define como un organismo civil, especializado y jerarquizado, auxiliar del Poder Judicial e integrante del Sistema Integral de Seguridad Pública de la Ciudad.
Hasta ahora, la Ciudad no contaba con una fuerza penitenciaria propia. El nuevo esquema apunta a que personal especialmente capacitado asuma tareas que actualmente recaen en dependencias policiales, con el objetivo de liberar comisarías y permitir que más efectivos regresen a tareas preventivas y operativas en los barrios.
La reorganización incluye además la construcción de una Alcaidía Central en Villa Soldati, en un predio ubicado en el cruce de la avenida 27 de Febrero y la autopista Cámpora. El proyecto contempla un complejo de 42.000 metros cuadrados, con capacidad para más de 500 detenidos de la Justicia local.
Qué relación tiene con Villa Devoto
Para la Comuna 11, el punto de mayor interés está en el vínculo entre este nuevo sistema y el proceso de traslado de detenidos desde la cárcel de Villa Devoto hacia el complejo penitenciario de Marcos Paz.
Durante agosto se informó que el traslado progresivo de unos 1.500 internos de Devoto estaba previsto para comenzar en septiembre.
El nuevo establecimiento de Marcos Paz tendrá más de 2.200 plazas y también permitirá recibir a personas que actualmente permanecen alojadas en comisarías y alcaidías porteñas.
El movimiento de detenidos y la creación de una fuerza penitenciaria propia forman parte de una misma reestructuración del sistema de custodia de la Ciudad.
Para los vecinos de Villa Devoto, el proceso vuelve a poner en primer plano el futuro del histórico penal y del predio que ocupa dentro del barrio.
El cierre de la cárcel fue anunciado en distintas oportunidades durante los últimos años y su eventual desocupación abre una discusión de fuerte impacto urbano para la Comuna 11: qué uso tendrá uno de los terrenos de mayor tamaño y valor estratégico de Villa Devoto.
Mientras esa definición continúa pendiente, la formación de los primeros 120 oficiales representa otro paso en la puesta en marcha del nuevo esquema penitenciario porteño.
La evolución del sistema dependerá ahora del avance de la capacitación, de la finalización de las nuevas dependencias y de la implementación progresiva de las funciones previstas por la ley.