La comunidad educativa se planta: crece el rechazo al cierre de una escuela histórica

La posibilidad de que cierre sus puertas una escuela primaria con más de un siglo de historia generó preocupación y movilización entre familias, docentes y vecinos de Villa General Mitre y La Paternal. Se trata de la Escuela Primaria N.º 16 DE 14 “Fray Justo Santa María de Oro”, ubicada en avenida Álvarez Jonte 1964, cuyo edificio sería destinado a la Escuela de Educación Media N.º 2 DE 14 “Argentinos Juniors”.

La eventual medida es cuestionada por la comunidad educativa, que denuncia que se trata de una decisión tomada sin una consulta suficiente a quienes forman parte de la institución y que podría modificar de manera profunda la oferta educativa del barrio.

La escuela primaria es reconocida por su trayectoria y por contar con una modalidad de jornada simple, una característica que, según docentes y familias, resulta especialmente importante para determinados estudiantes. También se destaca su trabajo en materia de inclusión y acompañamiento de niños y niñas con neuro diversidades.

El posible cierre no es interpretado únicamente como un cambio de edificio. Para la comunidad educativa significa la desaparición de una institución que forma parte de la identidad del barrio y que durante generaciones recibió a chicos y chicas de Villa General Mitre, La Paternal y zonas cercanas.

Una primaria que dejaría de funcionar

La situación se encuentra vinculada con el futuro de la Escuela de Educación Media N.º 2 DE 14 “Argentinos Juniors”. La institución secundaria necesita resolver su situación edilicia luego de que el Club Argentinos Juniors recuperara el inmueble donde funcionaba.

Según explican los integrantes de la comunidad educativa, el traslado de la escuela media al edificio de la primaria fue planteado como una alternativa para garantizar la continuidad de la secundaria dentro del barrio. Sin embargo, docentes y familias sostienen que una solución edilicia para una institución no debería implicar el cierre de otra.

El conflicto también tiene una dimensión laboral. De concretarse el cierre de la primaria, los docentes titulares serían desplazados de sus cargos y pasarían a disponibilidad, mientras que los suplentes e interinos enfrentan incertidumbre respecto de su continuidad a partir del próximo ciclo lectivo.

La preocupación se extiende a las familias. La desaparición de la Escuela 16 implicaría que numerosos estudiantes deban buscar vacantes en otros establecimientos, con cambios en sus recorridos cotidianos, sus vínculos escolares y la organización familiar.

Para quienes defienden la continuidad de la institución, además, no todas las escuelas ofrecen las mismas condiciones. La jornada simple constituye una alternativa particularmente valorada por las familias de chicos que desarrollan actividades deportivas durante parte del día.

Educación y deporte, una relación que preocupa

Uno de los argumentos planteados por la comunidad es la importancia que tiene la escuela para estudiantes vinculados con el Club Argentinos Juniors. Muchos de ellos necesitan compatibilizar la escolaridad con entrenamientos y actividades deportivas.

En ese sentido, docentes y familias señalan que la modalidad de jornada simple de la Escuela 16 permite una organización que no necesariamente puede encontrarse en otros establecimientos del distrito.

La preocupación excede entonces la discusión sobre qué institución ocupará determinado edificio. Lo que está en debate es qué oferta educativa tendrá el barrio y cuáles serán las alternativas disponibles para las familias.

También existe inquietud por el destino de una escuela que, por su trayectoria, forma parte del patrimonio educativo de la zona. Para los vecinos que se oponen al cierre, la solución habitacional de la escuela secundaria debería buscarse sin eliminar una primaria que cumple una función específica.

Movilización y reclamo vecinal

Ante este escenario, docentes, familias y vecinos comenzaron a organizar distintas acciones para expresar su rechazo. El reclamo se sintetiza en una consigna que circula entre la comunidad educativa: “No al cierre de la Escuela 16 DE 14”.

La asamblea docente planteó la necesidad de mantener un frente común entre trabajadores, familias y vecinos. En uno de sus pronunciamientos reclamaron: “No al desalojo de la EEM N.º 2 DE 14 ‘Argentinos Juniors’. No al cierre de la Escuela 16 DE 14. La lucha es en unidad, con docentes, familias y vecinos”.

La intención de quienes participan de las acciones es que el debate no quede reducido a una cuestión administrativa o inmobiliaria. Para la comunidad, se trata de discutir el derecho a la educación pública y la necesidad de preservar una oferta escolar diversa en los barrios.

La situación también despierta interrogantes respecto del futuro laboral de los trabajadores de la primaria y de las condiciones en las que se reorganizaría la escuela secundaria.

Una discusión que atraviesa al barrio

La Escuela 16 DE 14 no es solamente un edificio. Para las familias que la integran, representa una comunidad construida a lo largo de décadas, con docentes, estudiantes y vecinos que fueron dejando allí parte de sus historias.

Por eso, el anuncio de su posible cierre provocó una reacción que rápidamente trascendió las paredes de la institución y llegó a las calles de Villa General Mitre y La Paternal.

Mientras continúa el reclamo, la comunidad espera definiciones y explicaciones precisas por parte de las autoridades educativas porteñas. Hasta el momento, según docentes y familias, no se habría presentado públicamente un esquema detallado que permita conocer cómo se garantizaría la continuidad de los estudiantes, cuál sería el destino de los trabajadores y cómo funcionaría la reorganización de las instituciones.

En los próximos meses será clave conocer qué decisión tomará finalmente el Gobierno de la Ciudad. Mientras tanto, quienes integran la Escuela Primaria “Fray Justo Santa María de Oro” mantienen su reclamo y sostienen que la solución para una escuela no debe significar la desaparición de otra.

En Villa General Mitre y La Paternal, la discusión ya dejó de ser solamente educativa: se convirtió en un debate sobre el lugar que ocupan las escuelas públicas en la vida de los barrios y sobre la necesidad de preservar instituciones que, además de enseñar, construyen comunidad.

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