Vecinos de Villa Devoto se movilizaron para reclamar la preservación de la histórica Casa Beiró

Tras un principio de incendio y frente al avanzado deterioro del inmueble, cerca de 90 personas participaron de un abrazo simbólico en la esquina de Marcos Paz y Cantilo. Distintos proyectos proponen que la Ciudad expropie la propiedad, la restaure y la convierta en un museo y centro cultural.

Vecinos, referentes de organizaciones barriales y dirigentes políticos se reunieron frente a la histórica Casa Beiró, en Villa Devoto, para reclamar medidas urgentes que permitan preservar uno de los inmuebles más representativos del patrimonio de la Comuna 11.

La convocatoria se realizó bajo la consigna “Salvemos la Casa Beiró” y surgió luego de un principio de incendio registrado durante los primeros días de enero de 2025. El episodio volvió a encender la preocupación por el deterioro de la casona, ubicada en la esquina de Marcos Paz y Cantilo, que desde hace años permanece prácticamente abandonada.

El abrazo simbólico tuvo lugar el sábado 11 de enero y reunió a alrededor de 90 personas. La actividad fue impulsada por Yamila Rambaldi, vecina del barrio y responsable de Buenos Aires Perdida, un espacio dedicado a difundir y defender el patrimonio histórico y arquitectónico porteño.

Entre los asistentes estuvieron Francisco Beiró, nieto del dirigente radical que habitó la vivienda; los comuneros Malena Rotondo y Gastón Fernández, de Unión por la Patria; y Fabiana Satriano, referente de la Unión Cívica Radical. También participaron vecinos que reclamaron una respuesta concreta para evitar que el inmueble continúe degradándose.

Durante la concentración, Rambaldi destacó el valor arquitectónico de la propiedad y señaló que se trata de uno de los últimos ejemplos de las antiguas quintas suburbanas que todavía se conservan en la Comuna 11. Además, sostuvo que el crecimiento urbano puede convivir con la protección de los edificios que forman parte de la identidad de los barrios.

La preocupación principal es que el deterioro estructural avance hasta un punto irreversible. El paso del tiempo, la falta de mantenimiento y el incendio profundizaron el estado de abandono de la vivienda, pese a que cuenta con protección patrimonial.

En el encuentro también se informó sobre las iniciativas presentadas en la Legislatura porteña para asegurar la conservación de la casa. Los proyectos proponen declarar el inmueble de utilidad pública, avanzar con su expropiación y poner en marcha un proceso de restauración.

El objetivo es convertir la antigua vivienda en un museo dedicado a la democracia y, al mismo tiempo, en un centro cultural abierto a los vecinos. Las propuestas fueron impulsadas por legisladores de distintos espacios políticos, una coincidencia que los participantes de la movilización destacaron como una señal de que la defensa del patrimonio debe ubicarse por encima de las diferencias partidarias.

Una casona vinculada con la historia política argentina

Francisco Beiró fue una figura destacada de la Unión Cívica Radical. En 1918 fue elegido diputado nacional y, años más tarde, se desempeñó como ministro del Interior durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen.

En 1928 integró nuevamente una fórmula encabezada por Yrigoyen y fue elegido vicepresidente de la Nación. Sin embargo, falleció antes de asumir el cargo, cuando tenía 51 años.

Después de su muerte, la vivienda de Villa Devoto permaneció en manos de la familia y se convirtió en un lugar de encuentro para dirigentes radicales. Con el paso de las décadas, parte del terreno fue loteado y algunas construcciones complementarias, como las antiguas caballerizas y cocheras, fueron demolidas.

Las dificultades para mantener la propiedad llevaron a sus bisnietas a venderla en 2007. Al año siguiente fue adquirida por una empresa inmobiliaria, situación que generó temor ante una posible demolición.

Frente a ese escenario, la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto promovió su catalogación y consiguió que la Legislatura porteña le otorgara protección estructural mediante la Ley 2858, sancionada en 2008. A pesar de esa medida, el destino definitivo del inmueble continúa sin resolverse.

La movilización volvió a colocar el tema en la agenda pública y renovó el pedido para que las autoridades intervengan antes de que los daños sean irreparables. Para los vecinos, conservar la Casa Beiró no significa solamente proteger una construcción antigua, sino también preservar una parte fundamental de la memoria política, arquitectónica y cultural de Villa Devoto.

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