Villa Devoto: crecen las quejas por las demoras en el readoquinado de la calle Cantilo

Los trabajos sobre José Luis Cantilo al 5000 comenzaron más de dos meses atrás, pero la cuadra continuaba cerrada al tránsito. Los vecinos reclamaban avances concretos y precisiones sobre la fecha de finalización de la obra.

El plan de readoquinado impulsado por el Gobierno porteño generaba malestar entre los vecinos de Villa Devoto debido a las demoras registradas en los trabajos sobre la calle José Luis Cantilo al 5000.

La obra había comenzado más de dos meses atrás y la cuadra permanecía cerrada al tránsito mediante vallas. Según denunciaban los frentistas, durante varias semanas los avances habían sido escasos y en el lugar todavía podían observarse zanjas, montículos de tierra y adoquines retirados de la calzada.

La intervención afectaba la circulación vehicular y obligaba a los conductores a buscar recorridos alternativos. También generaba dificultades para ingresar a las viviendas, estacionar y realizar las actividades cotidianas en la zona.

A las molestias ocasionadas por el cierre se sumaba la falta de información oficial. Los residentes aseguraban que no habían recibido precisiones sobre las causas de la demora ni sobre la fecha prevista para la reapertura de la calle.

El reclamo no cuestionaba la recuperación del adoquinado, considerado parte del paisaje y del patrimonio urbano de Villa Devoto, sino la extensión de los trabajos y la ausencia de una comunicación clara sobre su evolución.

Una de las cuadras incluidas en el plan porteño

La intervención sobre José Luis Cantilo, entre las alturas 4900 y 5000, formaba parte del plan de readoquinado del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. El programa contemplaba reacondicionar 88 cuadras durante 2025 en distintos barrios porteños.

De acuerdo con la información difundida por el Gobierno de la Ciudad a fines de mayo, hasta ese momento se habían completado trabajos en 19 cuadras y otras 12 se encontraban en ejecución.

El programa alcanzaba calles de Villa Devoto y de barrios como Caballito, Belgrano, Chacarita, Flores, Núñez y Villa Urquiza. Su objetivo era mejorar las condiciones de circulación y conservar las calzadas construidas con granito o granitullo.

El proceso requiere retirar los adoquines, eliminar los parches de asfalto, reparar y nivelar la base y volver a colocar las piezas originales. También deben reemplazarse los adoquines dañados y realizarse tareas de compactación para evitar desniveles.

Estas características pueden extender los plazos, ya que se necesita mano de obra especializada y una colocación cuidadosa. Sin embargo, los vecinos de Cantilo advertían que la complejidad del procedimiento no justificaba la falta de actividad durante períodos prolongados.

El valor de conservar las calles adoquinadas

Las calles de adoquines forman parte de la identidad arquitectónica de numerosos sectores de Villa Devoto. Además de su valor patrimonial, este tipo de superficie contribuye a reducir la velocidad de los vehículos y favorece un tránsito más calmo en las zonas residenciales.

Los adoquines absorben menos calor que el asfalto, pueden reutilizarse y poseen una extensa vida útil. Su colocación también permite una mayor filtración del agua entre las juntas, aunque este beneficio depende del tipo de base utilizada debajo de la calzada.

En la Ciudad existen alrededor de 3.800 cuadras adoquinadas sobre un total superior a las 30.000. Cerca de la mitad cuenta con algún grado de protección patrimonial, de acuerdo con los datos difundidos al presentarse el programa.

La preservación de estas calles fue motivo de distintos reclamos vecinales luego de que muchas calzadas fueran cubiertas con asfalto. La legislación porteña establece criterios para conservar las arterias incluidas en el catálogo patrimonial y para reutilizar las piezas retiradas durante las obras.

Mientras esperaban la reanudación y finalización de los trabajos, los vecinos de José Luis Cantilo reclamaban que la Ciudad informara el cronograma de obra y acelerara la colocación de los adoquines.

Para los residentes, recuperar la calzada y preservar su aspecto histórico resultaba importante, pero consideraban indispensable que las intervenciones se desarrollaran con plazos razonables y sin mantener cerrada la calle más tiempo del necesario.

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