La mañana en Villa Devoto quedó atravesada por una noticia que golpeó fuerte en el barrio. En la esquina de Chivilcoy y Nazarre, una zona de movimiento constante, una joven de 25 años murió tras un hecho tan repentino como difícil de asimilar.
Leer más: Villa Devoto: murió una joven tras un trágico accidente al bajar de un colectivoSegún las primeras reconstrucciones, todo ocurrió en cuestión de segundos. La víctima viajaba en un colectivo de la línea 134 y se disponía a descender por la puerta trasera, como lo hacen a diario cientos de pasajeros en esa parada. Pero algo falló en ese instante mínimo que separa la rutina de la tragedia.
Una de las correas de su mochila habría quedado enganchada en el mecanismo de la puerta. La joven intentó soltarse, pero no llegó a hacerlo a tiempo. En ese momento, el colectivo retomó la marcha. La inercia la hizo perder el equilibrio y cayó al asfalto, justo bajo las ruedas traseras de la unidad.
No hubo margen para reaccionar. Testigos que estaban en la zona hablaron de un episodio abrupto, sin señales previas que permitieran anticipar lo que iba a pasar. Algunos intentaron asistirla de inmediato, mientras otros llamaban al 911.
Minutos después llegaron efectivos de la Policía de la Ciudad y una ambulancia del SAME. Pero cuando los médicos revisaron a la joven, ya no había nada que hacer. Las heridas habían sido fatales.
La escena dejó una fuerte conmoción entre quienes estaban en el lugar. No solo por la gravedad del hecho, sino por la forma en que ocurrió: un accidente inesperado, en una acción cotidiana como bajar de un colectivo.
El conductor de la unidad, un hombre de 41 años, fue trasladado a una dependencia policial. Por disposición judicial, se le realizó el test de alcoholemia y se iniciaron actuaciones bajo la carátula de averiguación de homicidio, mientras se intenta determinar con precisión cómo se desencadenó el hecho.
La causa quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°29, que ordenó el secuestro del colectivo para peritajes y la realización de la autopsia correspondiente.
En el barrio, la noticia se expandió rápido. Chivilcoy y Nazarre es una esquina transitada, con paradas de colectivo, comercios cercanos y circulación constante. Muchos vecinos se acercaron al lugar durante la mañana, algunos en silencio, otros comentando lo ocurrido con incredulidad.
El episodio vuelve a poner el foco en situaciones que suelen pasar desapercibidas en la rutina diaria. Subir y bajar del colectivo es un gesto automático, casi mecánico, que rara vez se piensa. Sin embargo, cuando algo se sale de lo previsto, las consecuencias pueden ser extremas.
Mientras avanza la investigación judicial para esclarecer responsabilidades, en Villa Devoto queda una sensación difícil de procesar. La de una tragedia que ocurrió en segundos, en una escena común, en una esquina cualquiera del barrio. Y que deja, además del dolor, una pregunta que queda flotando entre vecinos: cómo algo tan cotidiano puede terminar de la peor manera.