El Gobierno porteño analiza obras para mejorar la circulación y la seguridad vial. Vecinos y especialistas piden estudios de impacto ambiental, participación ciudadana y una mirada integral sobre los barrios.
La eliminación de pasos a nivel vuelve a estar en el centro de la agenda urbana de la Ciudad. El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, marcó como una de sus prioridades avanzar con una solución para el tren Sarmiento, que une Once con Moreno y atraviesa una zona con fuerte circulación vehicular y peatonal.
La principal discusión pasa por el tipo de obra que debería realizarse: viaductos elevados, trincheras a cielo abierto o pasos bajo nivel. Cada alternativa tiene defensores y cuestionamientos, pero todas impactan de manera directa en la vida cotidiana de los barrios.
En el caso del Sarmiento, la idea de elevar la traza ferroviaria viene ganando lugar dentro del debate político. Sus impulsores sostienen que un viaducto permitiría eliminar barreras, mejorar la conectividad entre barrios, reducir la congestión vehicular y sumar nuevos espacios bajo las vías.
Sin embargo, la propuesta también genera reparos. Vecinos y especialistas advierten que una obra de esta escala no puede definirse sin estudios de impacto ambiental, análisis técnicos, evaluación de costos y participación ciudadana. También señalan posibles efectos sobre el paisaje urbano, la circulación, el ruido y el uso futuro de los terrenos liberados.
El antecedente de “Buenos Aires sin barreras”
El plan “Buenos Aires sin barreras” había previsto la eliminación de decenas de pasos ferroviarios en la Ciudad. Algunas barreras iban a desaparecer mediante túneles, otras por el soterramiento del Sarmiento y otras por viaductos elevados.
La cancelación del soterramiento modificó ese esquema y obligó a buscar nuevas alternativas. Entre las opciones que se analizan aparece la construcción de nuevos pasos bajo nivel, aunque este tipo de solución también despierta cuestionamientos.
Los pasos bajo nivel suelen ser presentados como una respuesta rápida para mejorar el tránsito, pero en varios barrios dejaron discusiones abiertas por su impacto en el entorno. Entre las principales críticas aparecen la degradación del espacio público, problemas de seguridad, dificultades para los peatones y eventuales complicaciones hídricas en zonas sensibles a inundaciones.
Viaducto o trinchera
Frente a ese escenario, algunos especialistas proponen mirar otras opciones. Una de ellas es la trinchera a cielo abierto, similar a la que ya existe entre Plaza Miserere y Caballito. Según estudios difundidos por entidades técnicas, esta alternativa podría resultar menos compleja y más económica que un viaducto elevado, además de permitir una extensión hacia Liniers.
El viaducto, en cambio, aparece para el Gobierno porteño como una alternativa capaz de resolver varias barreras al mismo tiempo y liberar suelo urbano bajo la traza. Ese punto, sin embargo, también alimenta la controversia: los vecinos piden conocer qué usos se proyectan para esos espacios y bajo qué criterios se decidiría su destino.
La discusión también alcanza al San Martín
El debate no se limita al Sarmiento. En la traza del ferrocarril San Martín todavía quedan pasos a nivel por eliminar, especialmente en zonas como Villa del Parque y Devoto. Allí, la posible construcción de túneles vuelve a encender alertas entre vecinos que temen que se repitan problemas ya conocidos en otros sectores de la Ciudad.
Las comunas involucradas reclaman que cualquier decisión incluya a los Consejos Consultivos Comunales, las Juntas Comunales y audiencias públicas. El planteo apunta a que las obras ferroviarias no se definan solo desde una mirada vial, sino también desde su impacto urbano, ambiental y social.
Una decisión que marcará a los barrios
La eliminación de barreras ferroviarias es una necesidad para mejorar la seguridad vial y la circulación en la Ciudad. Pero la forma de hacerlo sigue abierta a discusión.
Viaductos, trincheras y pasos bajo nivel ofrecen soluciones distintas y también problemas distintos. Por eso, el debate de fondo no es solo técnico: se trata de definir qué modelo de ciudad se quiere construir y cómo se incorporan las voces de quienes viven todos los días junto a las vías.