Comuna 11: menos nacimientos, más adultos mayores y hogares cada vez más chicos

En los barrios de la Comuna 11 —Villa Devoto, Villa del Parque, Villa General Mitre y Villa Santa Rita— hay cambios que no siempre se ven a simple vista, pero que empiezan a notarse en la vida cotidiana. Menos chicos en las plazas, más adultos mayores caminando por la vereda y hogares cada vez más chicos forman parte de una transformación silenciosa que reflejan los últimos datos oficiales.

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Según la Encuesta Anual de Hogares 2025 del Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad, la estructura poblacional porteña sigue envejeciendo y la Comuna 11 no es la excepción. En esta zona, el 25,3% de los habitantes tiene 60 años o más, un porcentaje que la ubica entre las comunas con mayor presencia de adultos mayores.
El dato no es aislado. En toda la Ciudad, los mayores de 60 años representan el 22,2% de la población, mientras que los menores de 9 apenas alcanzan el 12,7%. En paralelo, la cantidad de nacimientos cayó de forma marcada en la última década, pasando de más de 43 mil por año a poco menos de 25 mil.
En términos barriales, esta tendencia se percibe en detalles concretos. En Villa Devoto, por ejemplo, el perfil residencial y la calidad de vida siguen atrayendo a familias, pero también consolidan la permanencia de vecinos que envejecen en el mismo lugar. En Villa del Parque, el movimiento comercial convive con una población que en muchos casos lleva décadas en el barrio. Y en Villa General Mitre y Villa Santa Rita, donde la escala sigue siendo más tranquila, el ritmo de recambio generacional parece más lento.
El cambio también se refleja en la composición de los hogares. En la Ciudad, el promedio es de 2,2 personas por vivienda, con un crecimiento sostenido de los hogares unipersonales, que ya representan casi el 40%. En la práctica, eso se traduce en más departamentos habitados por una sola persona o parejas sin hijos, una escena cada vez más común en los edificios de la zona.
Otro dato que aparece en el informe tiene que ver con el estado civil. Casi la mitad de la población está en pareja —ya sea en unión formal o consensual—, mientras que crece el porcentaje de personas separadas o divorciadas, especialmente entre las mujeres. También se observa una fuerte diferencia en la viudez: en mayores de 65 años, más de un tercio de las mujeres es viuda, frente a poco más del 10% de los varones.
En paralelo, cambia la relación con la maternidad. El informe muestra un aumento en la cantidad de mujeres que llegan a los 50 años sin haber tenido hijos, una tendencia que también impacta en la dinámica de los barrios. En las generaciones más jóvenes, la maternidad aparece más postergada o directamente no forma parte del proyecto de vida.
En términos educativos, la Ciudad mantiene niveles altos: más del 83% de la población adulta completó al menos el secundario y casi la mitad tiene estudios terciarios o universitarios. En la Comuna 11, donde hay una fuerte presencia de clase media, ese perfil se mantiene bastante estable.
El mundo del trabajo también muestra cierta continuidad. La mayoría de los ocupados se desempeña como asalariado, aunque sigue siendo importante el porcentaje de quienes trabajan por cuenta propia, una modalidad frecuente en actividades comerciales y profesionales que abundan en la zona.
Más allá de los números, lo que aparece es una transformación en la forma de habitar los barrios. Menos familias numerosas, más personas viviendo solas, una población que envejece y un ritmo de crecimiento demográfico más lento.
En la Comuna 11, donde todavía se conserva cierta identidad barrial, estos cambios no siempre son evidentes de un día para el otro. Pero se perciben en la escuela con menos vacantes, en la farmacia con más consultas de adultos mayores o en la plaza con horarios distintos de uso.
No se trata de un fenómeno exclusivo de esta zona, pero sí de una tendencia que empieza a consolidarse. Y que plantea, hacia adelante, nuevos desafíos: cómo adaptar los servicios, los espacios públicos y la vida comunitaria a una población que cambia.
Porque mientras la Ciudad sigue creciendo en superficie construida, en barrios como los de la Comuna 11 la transformación pasa por otro lado. Más silenciosa, más lenta, pero igual de profunda.

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