Ponen en marcha un plan para recuperar un complejo histórico: acuerdo para revalorizar Villa Devoto y Villa de Bary

En una ciudad donde el patrimonio muchas veces queda atrapado entre el abandono y la presión inmobiliaria, la noticia llega como un gesto en sentido contrario. En los últimos días se firmó un convenio para avanzar en la puesta en valor del complejo edilicio conocido como Villa Devoto y Villa de Bary, dos construcciones con fuerte peso histórico y arquitectónico.

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El acuerdo fue suscripto entre la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires —actual propietaria del predio— y la Facultad de Arquitectura de Mar del Plata, con el objetivo de encarar un proceso de restauración y refuncionalización del conjunto.
El espacio, ubicado en una zona céntrica de la ciudad balnearia, lleva ya dos años bajo la órbita del Poder Judicial. En ese tiempo, comenzó a utilizarse para actividades institucionales, como capacitaciones y encuentros abiertos, pero la intención ahora es ir un paso más allá y darle un uso más integral.
La idea es clara: recuperar el valor original del complejo sin perder de vista las necesidades actuales. En ese marco, el proyecto contempla no solo tareas de restauración, sino también posibles ampliaciones que permitan instalar allí dependencias judiciales. Entre ellas, se evalúa el traslado del fuero contencioso administrativo.
Durante la presentación del convenio, que se realizó en el ámbito académico, participaron autoridades judiciales, universitarias y representantes de distintas instituciones vinculadas al urbanismo y la arquitectura. Más allá del protocolo, el eje de la discusión giró en torno a un tema que atraviesa a muchas ciudades: cómo intervenir sobre edificios históricos sin desvirtuar su identidad.
En ese sentido, desde la Suprema Corte remarcaron que la elección del complejo no fue casual. La ubicación estratégica, la cercanía con otras dependencias judiciales y el valor arquitectónico del lugar fueron factores determinantes. También hubo una lectura más amplia: aprovechar un espacio con historia para acercar la actividad judicial a la comunidad.
El complejo está formado por dos residencias con identidad propia. Por un lado, Villa Devoto, una construcción de estilo pintoresquista con influencias tudor y normandas, diseñada a principios del siglo XX por los arquitectos Luis Dates y Alejandro Bustillo. Por otro, la Villa de Bary, un chalet de rasgos ingleses proyectado por William Harper y construido en 1908.
Ambas propiedades tienen un recorrido que las vincula con familias influyentes de la época y forman parte de un conjunto que, con el tiempo, fue perdiendo protagonismo. Sin embargo, su valor patrimonial se mantuvo reconocido: Villa Devoto, por ejemplo, recibió un premio a la preservación de la arquitectura tradicional.
El desafío ahora es recuperar ese legado sin convertirlo en una pieza de museo. Desde el ámbito académico, uno de los ejes planteados fue justamente el “derecho a la ciudad”, es decir, la posibilidad de que estos espacios no queden cerrados o limitados a un uso específico, sino que puedan integrarse a la vida urbana.
En esa línea, el proyecto también contempla el desarrollo de actividades culturales y propuestas abiertas a la comunidad, buscando que el complejo no sea solo una sede administrativa, sino un lugar activo dentro del entramado social.
La iniciativa abre una discusión que también resuena en otros puntos del país, incluida la Ciudad de Buenos Aires: qué hacer con los edificios históricos que sobreviven en contextos urbanos cada vez más dinámicos.
En tiempos donde muchas construcciones de valor terminan demolidas o transformadas sin demasiado criterio, avanzar en una recuperación planificada aparece como una señal distinta. No solo por lo que implica en términos arquitectónicos, sino por el mensaje que deja.
Porque detrás de cada edificio hay una historia. Y en este caso, la apuesta es que esa historia no quede congelada, sino que encuentre una nueva forma de seguir siendo parte de la ciudad.

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