El Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini activaron protocolos y espacios de acompañamiento después de que se conociera la circulación de imágenes manipuladas de alumnas. La Justicia porteña interviene y el episodio vuelve a poner en primer plano los riesgos de la inteligencia artificial entre adolescentes.
La circulación de imágenes de alumnas manipuladas con inteligencia artificial encendió la alarma en dos de los colegios secundarios más importantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA). El Colegio Nacional de Buenos Aires (CNBA) y la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini activaron sus mecanismos institucionales luego de que se conocieran denuncias por la creación y difusión de imágenes falsas de estudiantes.
El caso tomó estado público durante los primeros días de julio y rápidamente pasó del ámbito escolar a la Justicia. Según informaron distintos medios, las imágenes habrían sido modificadas digitalmente para mostrar desnudas a alumnas que nunca habían sido fotografiadas de esa manera. También se investiga la circulación de material a través de grupos de mensajería y redes sociales.
En el Carlos Pellegrini, las autoridades informaron que recibieron presentaciones de estudiantes y familias y que, después de recabar información, detectaron indicios de una posible vulneración de imágenes y situaciones de violencia entre estudiantes. A partir de allí se pusieron en marcha los protocolos vigentes y se reforzaron los espacios de conversación con alumnos y familias.
El Nacional Buenos Aires también abrió canales de escucha y acompañamiento. En un comunicado publicado el 02 de julio, la institución informó que intervienen la Oficina de Género y Promoción de Vínculos Saludables, preceptores, tutores, orientadores, consejeros de convivencia, estudiantes y familias. El colegio recordó además que desde 2019 desarrolla actividades vinculadas con ciudadanía digital, ESI, prevención de la violencia de género, grooming y bullying.
La investigación judicial
El episodio también llegó a la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas de la Ciudad. Para el 08 de julio se habían presentado tres denuncias vinculadas con la difusión de las imágenes, según fuentes judiciales. La investigación busca establecer cómo se generó y distribuyó el material y quiénes participaron.
La situación involucra a estudiantes de ambos colegios preuniversitarios de la UBA. Las autoridades educativas remarcaron que, además de determinar responsabilidades, resulta necesario brindar contención a las alumnas afectadas y trabajar sobre las formas de violencia que pueden producirse mediante herramientas digitales.
El caso también generó reclamos dentro de las propias comunidades escolares. Estudiantes del Nacional Buenos Aires expresaron su repudio y reclamaron que las autoridades intervengan frente a la difusión de imágenes realizadas sin consentimiento.
Un problema que también alcanza a las escuelas de la Ciudad
Aunque los hechos ocurrieron en instituciones dependientes de la UBA y no de la administración porteña, el episodio tiene una dimensión que excede a esos establecimientos. La utilización de inteligencia artificial para fabricar imágenes íntimas falsas plantea un desafío para las escuelas y las familias, especialmente cuando las víctimas son menores.
La propia documentación oficial de la Ciudad ya reconoce el crecimiento de situaciones relacionadas con la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y con la generación de imágenes íntimas mediante inteligencia artificial. Un informe de la Asesoría General Tutelar señala que durante 2025 aumentaron las intervenciones vinculadas con estas situaciones y que fue necesario adaptar las estrategias de abordaje.
Para las familias de Villa Devoto, Villa del Parque, Villa General Mitre y Villa Santa Rita, el caso funciona como una señal de alerta sobre una problemática que puede atravesar cualquier comunidad educativa de la Comuna 11. No se trata solamente de lo que sucede dentro de una escuela: una imagen puede ser creada o compartida fuera del establecimiento y, sin embargo, tener consecuencias directas sobre la convivencia, la seguridad y el bienestar de los estudiantes.
La respuesta de los colegios muestra además que la prevención no pasa únicamente por sancionar a quienes participan. También incluye escuchar a las víctimas, acompañar a las familias, enseñar un uso responsable de la tecnología y actuar rápidamente frente a la difusión de material sin consentimiento.
Mientras avanza la investigación, el episodio deja planteada una discusión cada vez más urgente: cómo proteger a chicos y adolescentes frente a herramientas capaces de fabricar imágenes falsas con apariencia real y cómo lograr que las instituciones educativas puedan responder antes de que una agresión digital se transforme en un problema que trascienda las pantallas.