La cárcel de Devoto y un traslado que vuelve a estar en agenda

El histórico traslado de la cárcel de Devoto a Marcos Paz vuelve a tomar fuerza. Después de años de anuncios, demoras y cruces políticos, la Ciudad y la Nación retomaron el proyecto con un objetivo urgente: aliviar la sobrepoblación en comisarías porteñas y avanzar con el cierre del penal ubicado en pleno barrio de Villa Devoto.

Días atrás, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, y la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, presentaron un plan conjunto para descomprimir el sistema de detención en la Ciudad de Buenos Aires. La medida se da en medio de una situación crítica, marcada por la falta de lugares de alojamiento y por recientes fugas de presos en distintas dependencias policiales.

Según explicó el ministro de Seguridad porteño, Waldo Wolff, la obra del complejo penitenciario en Marcos Paz debería estar terminada para poder concretar el traslado de los cerca de 1.800 internos que actualmente permanecen alojados en Devoto.

“Marcos Paz va a estar terminado para fin del año que viene y ahí se saca la cárcel de Devoto”, afirmó Wolff. También señaló que los fondos para finalizar el establecimiento están contemplados en el presupuesto porteño, aunque aclaró que todavía no está definido qué destino tendrá el predio una vez que el penal sea demolido.

Un proyecto anunciado varias veces

La mudanza de la cárcel de Devoto no es una promesa nueva. El proyecto tomó impulso en 2018, durante la gestión de Mauricio Macri en la Presidencia, cuando se formalizó la construcción de una nueva unidad penitenciaria en Marcos Paz. Sin embargo, las obras avanzaron con demoras y quedaron atravesadas por diferencias entre la Nación y la Ciudad.

Desde el Gobierno porteño aseguran que el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz, con capacidad para unas 2.200 personas, ya tiene un avance cercano al 70%. En ese esquema, la Ciudad financiaría la etapa final de la obra, mientras que la Nación quedaría a cargo del predio de Devoto y luego cedería esos terrenos al Gobierno porteño.

De acuerdo con estimaciones oficiales, las obras en Marcos Paz estarían finalizadas hacia fines de 2025. Pero mientras tanto, la Ciudad busca aplicar medidas de corto plazo para reducir la presión sobre las comisarías.

Nuevos espacios para detenidos

Como parte del plan de emergencia, en los próximos meses se prevé habilitar tres espacios modulares con capacidad para 80 presos cada uno. Además, el Gobierno porteño proyecta construir una Alcaidía Central en la zona sur, que sumaría alrededor de 700 plazas en el plazo de un año.

También se prevé la instalación de módulos de detención en tres seccionales, con el objetivo de ordenar el alojamiento transitorio de personas detenidas y evitar que las comisarías sigan funcionando como cárceles improvisadas.

Un predio codiciado en Villa Devoto

El futuro de los terrenos de la cárcel es otro de los puntos centrales del debate. Se trata de un predio de alto valor inmobiliario, ubicado en una zona residencial de Villa Devoto, que desde hace años es reclamado por vecinos que piden el traslado definitivo del penal.

En marzo, el presidente Javier Milei había planteado la posibilidad de vender esos terrenos. “Las cárceles no deben estar en el corazón de las ciudades. Debemos vender estos terrenos ociosos y construir cárceles privadas en las afueras”, sostuvo en ese momento.

La declaración volvió a encender las expectativas en el barrio, donde el traslado de la cárcel es un reclamo histórico. Muchos vecinos señalan que la presencia del penal genera preocupación por la inseguridad, deterioro urbano y falta de integración con el entorno.

Sin embargo, la cautela también aparece entre los devotenses. No es la primera vez que se promete el cierre del complejo. En 2018, Horacio Rodríguez Larreta anunció su mudanza a Marcos Paz, y en 2011 Cristina Kirchner había impulsado una iniciativa similar con una nueva prisión en Agote. Ninguna de esas propuestas llegó a concretarse.

Ahora, el proyecto vuelve a ponerse en marcha en un contexto de urgencia carcelaria y con un acuerdo político entre la Ciudad y la Nación. La pregunta que queda abierta es si esta vez el traslado de la cárcel de Devoto finalmente avanzará o si volverá a quedar en una larga lista de promesas incumplidas.

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