Personas en situación de calle: el frío vuelve a poner a prueba la respuesta de la Ciudad

La llegada de una nueva ola de frío vuelve a poner en el centro de la escena la situación de las personas que viven y duermen en las calles de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras el Gobierno porteño asegura que reforzó los operativos para evitar que alguien pase la noche a la intemperie, organizaciones sociales que trabajan con esta población cuestionan la capacidad de respuesta y reclaman políticas más amplias y una mayor articulación con quienes conocen la problemática desde el territorio.

El escenario es especialmente preocupante después de las muertes registradas durante las últimas semanas. Según el relevamiento difundido por organizaciones que asisten a personas en situación de calle, nueve personas murieron en la Ciudad desde el comienzo de las bajas temperaturas: tres durante la última semana de junio y seis en julio. El número fue difundido también por distintos medios durante el mes y volvió a instalar el debate sobre la eficacia de las políticas de asistencia.

Frente a este panorama, el Gobierno porteño sostiene que cuenta con una red de atención permanente. Según información oficial, la Ciudad dispone de 47 Centros de Inclusión Social (CIS), que funcionan las 24 horas y reúnen más de 4.000 camas. Además, durante los períodos de frío intenso se incrementan los recorridos de los equipos que trabajan en las calles para detectar situaciones de emergencia y ofrecer el traslado a los centros.

La administración porteña también informó que más de 600 operadores, entre equipos que recorren las calles a pie y personal que se moviliza en vehículos, participan de los operativos de asistencia. La Red de Atención funciona durante todo el año y se intensifica durante el invierno, especialmente en plazas, estaciones de subte y otros lugares donde suelen concentrarse personas sin techo. Los vecinos pueden solicitar asistencia a través de la línea 108 y del chatbot Boti.

Sin embargo, para las organizaciones sociales, la cantidad de plazas disponibles no alcanza para resolver una problemática que excede la necesidad de contar con un lugar donde pasar la noche. También cuestionan las condiciones de algunos paradores, la falta de dispositivos específicos y la ausencia de una política sostenida que permita acompañar a las personas hacia una solución habitacional permanente.

Una realidad que no se resuelve con una cama

Uno de los principales puntos de discusión está relacionado con la cantidad real de personas que viven en la calle. Las organizaciones que realizan sus propios relevamientos sostienen que son miles quienes permanecen a la intemperie y que las cifras oficiales no siempre permiten conocer la dimensión completa del problema.

A esto se suma una dificultad concreta: no todas las personas aceptan ingresar a los Centros de Inclusión Social. Algunas manifiestan temor por la seguridad de sus pertenencias, otras no quieren separarse de sus animales o de los elementos que utilizan para trabajar y también existen quienes han tenido experiencias negativas en dispositivos de alojamiento anteriores.

Por ese motivo, las organizaciones especializadas sostienen que la respuesta estatal no puede limitarse a aumentar la cantidad de camas. Reclaman equipos territoriales suficientes, atención de salud, acompañamiento social y alternativas habitacionales que permitan salir de manera definitiva de la situación de calle.

La problemática tampoco se reduce al frío. Un informe del Registro Unificado de Violencias (RUV), elaborado por organizaciones que trabajan con esta población, viene señalando desde años anteriores una fuerte presencia de situaciones de violencia institucional y vulneraciones de derechos contra personas que viven en la vía pública.

El reclamo de las organizaciones

Desde las entidades que trabajan diariamente en barrios porteños también cuestionan la falta de diálogo con el Gobierno de la Ciudad. Según referentes de estas organizaciones, existe una distancia entre las políticas diseñadas desde la administración y las necesidades que encuentran quienes recorren las calles y tienen contacto directo con las personas en situación de calle.

Uno de los reclamos apunta a que los equipos territoriales puedan intervenir antes de que una situación se convierta en una emergencia. La detección temprana de problemas de salud, la entrega de abrigo y alimentos y el acompañamiento para acceder a documentación, atención médica y programas sociales son algunas de las herramientas que las organizaciones consideran fundamentales.

El debate también incluye las denuncias sobre el retiro de frazadas y otras pertenencias de las personas que duermen en la vía pública. Referentes de entidades sociales sostienen que esas prácticas agravan una situación ya crítica durante los días de temperaturas extremas. El Gobierno porteño, por su parte, plantea que el objetivo de sus operativos es que nadie permanezca durmiendo en la calle y que los equipos ofrecen el traslado a los centros disponibles.

Una emergencia que atraviesa a toda la Ciudad

La situación no es exclusiva de la Capital Federal. En julio, distintos municipios bonaerenses también reforzaron sus operativos de invierno. La Provincia informó que había asistido a 103 municipios con más de 63.000 frazadas, además de distribuir kits de abrigo e higiene y ampliar las acciones destinadas a personas en situación de vulnerabilidad.

En la Ciudad, mientras tanto, la discusión continúa abierta. El Gobierno porteño asegura que dispone de lugares suficientes y que intensificó la presencia de sus equipos en las calles. Las organizaciones sociales advierten que la cantidad de personas que necesita asistencia y la complejidad de sus situaciones requieren una respuesta que vaya más allá de los dispositivos de emergencia. En medio de una nueva ola de frío, la discusión deja de ser solamente una cuestión de estadísticas. Para quienes pasan la noche a la intemperie, disponer de un lugar seguro, comida, abrigo y atención sanitaria puede convertirse en una cuestión de vida o muerte. Y las muertes registradas durante este invierno vuelven a plantear una pregunta que atraviesa a toda la Ciudad: ¿alcanza la respuesta actual para que nadie tenga que enfrentar el frío de la noche en la calle?

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