Durante décadas fue punto de encuentro para generaciones de jóvenes de Villa Pueyrredón y de barrios cercanos. Primero fue San Jorge, después City Hall, más tarde Apple y nuevamente City Hall. Ahora, el histórico local de la avenida Mosconi 2883 comenzó a desaparecer bajo las máquinas de demolición. En su lugar se levantará un nuevo edificio de viviendas, en una transformación que ya despierta nostalgia entre los vecinos y vuelve a poner en debate el crecimiento inmobiliario del barrio.
Los trabajos de demolición comenzaron durante julio, según informó el medio barrial La Comuna 12, que siguió de cerca el cierre del establecimiento y el inicio de la obra. La intervención alcanzó inicialmente el sector donde funcionaba el boliche y continuará con la demolición del resto del inmueble.
El lugar no era simplemente una discoteca. Para muchos vecinos de Villa Pueyrredón, Villa Urquiza y Villa Devoto fue escenario de sus primeras salidas nocturnas, matinés, fiestas de colegios, encuentros de amigos y noches que quedaron asociadas a la adolescencia. Su ubicación, en la esquina de Nazca y Mosconi, también facilitaba la llegada desde distintos puntos de la Ciudad.
De San Jorge a City Hall
La historia del inmueble se remonta mucho más atrás que el nombre con el que lo conocieron las generaciones más jóvenes. Allí funcionó la confitería San Jorge, un establecimiento que ya era reconocido a mediados del siglo pasado. De hecho, en marzo de 1958 fue escenario del casamiento del actor y humorista Alberto Olmedo con Judith Jaroslavsky. La confitería había sido inaugurada en 1945.
Con el paso de los años, el espacio cambió de perfil y se convirtió en un local bailable. Para quienes fueron adolescentes en las décadas siguientes, San Jorge y luego City Hall quedaron ligados a la noche porteña de barrio.
En los años posteriores también adoptó el nombre Apple, antes de recuperar nuevamente la denominación City Hall. Ese cambio de nombres acompañó a distintas generaciones, pero la esquina mantuvo su lugar en la memoria de los vecinos.
El boliche tenía características que lo diferenciaban de otros grandes locales de la Ciudad. Funcionaba en el primer piso de un amplio predio, con una pista de dimensiones relativamente reducidas, rampas, sectores VIP, barras laterales y un techo bajo que favorecía la acústica. Durante años recibió público de distintos barrios y fue especialmente conocido por sus matinés y fiestas para adolescentes.
El golpe de la pandemia
La pandemia de coronavirus terminó acelerando el final de una historia que ya llevaba varias décadas. El cierre impuesto durante las restricciones sanitarias significó un largo período sin actividad, mientras continuaban los gastos fijos, los salarios y el alquiler.
La imposibilidad de sostener económicamente el establecimiento llevó finalmente a sus responsables a abandonar el inmueble. El predio fue vendido posteriormente a una desarrolladora y el cierre definitivo de la histórica sede de Villa Pueyrredón quedó consumado.
Según los antecedentes difundidos por medios locales, el boliche dejó de funcionar en su ubicación tradicional después de la pandemia y, posteriormente, la marca tuvo actividad en otro punto de la Ciudad. La sede de Mosconi 2883, en cambio, quedó destinada a un nuevo proyecto inmobiliario.
Qué se construirá en el lugar
La nueva etapa del predio ya tiene proyecto. La desarrolladora Equipo 6C propone construir un edificio multifamiliar con departamentos de diferentes dimensiones.
De acuerdo con la información publicada por la propia empresa, el proyecto contempla un subsuelo con cocheras para 32 vehículos, una planta baja con cuatro locales comerciales —tres con frente sobre Mosconi y uno sobre Nazca— y unidades de uno, dos, tres, cuatro y cinco ambientes. También se proyectan espacios verdes privados y un área de usos múltiples con salón para eventos y sector destinado a niños.
El proyecto tendrá además una particularidad visible desde la calle: el edificio tendrá distintas alturas según el frente. Sobre Nazca se plantea una construcción de planta baja más dos pisos, mientras que sobre Mosconi alcanzará planta baja, nueve pisos y azotea. El acceso por Nazca aprovechará el ingreso que durante los años de funcionamiento del boliche era utilizado como salida de emergencia.
La desarrolladora también señala que el diseño incorporará hormigón, vidrio y vegetación, con espacios exteriores y un sistema de riego por goteo alimentado mediante la recolección de agua de lluvia.
El debate que queda abierto
La desaparición de City Hall se produce mientras continúa en la Ciudad la discusión sobre el crecimiento de las construcciones y los alcances del Código Urbanístico. Para los vecinos, la cuestión excede la nostalgia por un lugar donde transcurrieron miles de historias personales: también plantea preguntas sobre cómo está cambiando Villa Pueyrredón y qué impacto tendrá el aumento de nuevas viviendas en una zona tradicionalmente residencial.
El nuevo edificio ocupará un predio de importantes dimensiones y sumará viviendas, locales y movimiento a una esquina estratégica del barrio. Al mismo tiempo, la desaparición del viejo boliche elimina uno de esos lugares que, aun cuando ya no funcionaban, permanecían en la memoria colectiva.
Las generaciones que pasaron por San Jorge, City Hall o Apple probablemente recuerden la escalera, la pista, las barras, las matinés y las noches compartidas con amigos. Para quienes hoy pasan por Mosconi y Nazca, en cambio, la imagen comienza a ser otra: donde durante décadas hubo un espacio asociado a la vida nocturna del barrio, ahora avanzan las máquinas y se prepara una nueva construcción.
Villa Pueyrredón cambia una vez más. Y esta vez, junto con las paredes del antiguo boliche, también empieza a desaparecer un pedazo de la historia nocturna de varias generaciones de vecinos.