Salud mental comunitaria: una red que busca sostener a los vecinos

Organizaciones sociales, equipos de salud, instituciones educativas y espacios comunitarios participaron de una jornada en la plazoleta Raymundo Gleyzer, en el límite entre Villa Gral. Mitre y La Paternal. La propuesta buscó visibilizar las dificultades para acceder a la atención en salud mental y poner en valor el acompañamiento entre vecinos.

El pasado viernes 28 de noviembre la plazoleta Raymundo Gleyzer fue escenario de una jornada dedicada a la salud mental comunitaria. Organizada por la Red Acción Comuna 15 bajo la consigna “La Salud Mental Comunitaria es RED”, la actividad reunió a organizaciones sociales, equipos de salud, instituciones educativas y espacios comunitarios que trabajan cotidianamente en los barrios de la Comuna 15.

El encuentro tuvo lugar en el triple cruce de Juan Agustín García, Espinosa y avenida Donato Álvarez, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental, que se conmemora cada 10 de octubre. Pero más allá de la fecha, la jornada estuvo atravesada por una preocupación concreta: las dificultades que encuentran cada vez más vecinos para acceder a una atención adecuada.

Según plantearon los trabajadores y organizaciones presentes, el deterioro de los servicios públicos, la falta de recursos y las demoras para conseguir turnos generan obstáculos especialmente difíciles de sortear para quienes necesitan acompañamiento psicológico, psicopedagógico u otros tratamientos. En algunos casos, señalaron, la espera puede extenderse durante varios meses.

Frente a este escenario, la red comunitaria aparece como un espacio de contención. La Red Acción Comuna 15 tiene más de 30 años de trabajo territorial y reúne a más de 40 organizaciones, instituciones educativas, equipos de salud, espacios culturales y áreas vinculadas al desarrollo social. Su tarea cotidiana se basa en una premisa sencilla: fortalecer los vínculos para que los problemas puedan abordarse de manera colectiva.

Durante la jornada hubo stands informativos, propuestas artísticas y recreativas y espacios de escucha. También se compartieron experiencias de quienes participan de los distintos dispositivos comunitarios de la zona.

“Lo más importante hoy es encontrarnos”, resumió Lorena, una de las trabajadoras que participó de la actividad. Según explicó, en un contexto en el que muchas veces predominan el aislamiento y la fragmentación, abrir los espacios al barrio permite recuperar el contacto con otros y acercar información a los vecinos.

La música también tuvo su lugar. Un grupo de jóvenes interpretó canciones con guitarra y generó uno de los momentos más distendidos de la tarde. Uno de ellos, integrante de un dispositivo comunitario que funciona en una parroquia de la zona, destacó la importancia de estos espacios para poder conversar y compartir experiencias. “La situación está muy difícil. Somos muchos y cada vez más, pero a veces cuesta sostener los tratamientos”, contó.

Una de las propuestas de la jornada invitó a los vecinos a responder una pregunta: “¿Qué significa para vos la salud mental?”. Las respuestas fueron quedando escritas en un afiche y giraron alrededor de una misma idea: la necesidad de contar con otros. “Poder empatizar”, “un abrazo que contiene y acompaña” y “encontrarse para compartir lo que sentimos y pensamos” fueron algunas de las frases que aparecieron.

Para Rocío, otra de las trabajadoras, el problema del acceso a la atención es uno de los principales desafíos. “Faltan turnos para todas las especialidades vinculadas a la salud mental. No solo psicología, también psicopedagogía y otros abordajes”, explicó. Y señaló que muchas personas logran atravesar la instancia de admisión, pero luego quedan durante meses en listas de espera.

Al mismo tiempo, remarcó que los espacios comunitarios no buscan reemplazar los tratamientos profesionales cuando son necesarios. Su función, sostuvo, es complementar esas intervenciones y generar redes de apoyo. “Vincularse con otros también fortalece la salud mental”, afirmó.

Martín, otro de los trabajadores, puso el foco especialmente en los adolescentes y jóvenes. En su experiencia cotidiana con dispositivos vinculados a consumos problemáticos, observa cómo las dificultades económicas y emocionales se combinan con nuevas presiones asociadas al mundo digital. Para él, la salud mental también implica detenerse y preguntarse cómo está el otro. “Estos espacios permiten hacer esa pausa”, señaló.

La jornada también contó con la presencia de trabajadoras del Ministerio Público Tutelar, que explicaron su tarea de acompañamiento y defensa de derechos de niñas, niños, adolescentes y personas usuarias de servicios de salud mental. Entre sus intervenciones se encuentran situaciones vinculadas con el acceso a tratamientos, vacantes escolares, vivienda y programas sociales.

Desde el organismo destacaron la importancia del trabajo territorial y de la articulación con las organizaciones barriales para acompañar situaciones complejas. “Trabajar territorialmente nos permite conocer las trayectorias y acompañar mejor”, señalaron.

Entre los participantes también estuvieron el CeSAC 22, con información sobre prevención y cuidados frente al dengue; Vientos de Libertad-MTE, que funciona en la Parroquia Santa Inés y San Camilo; el Programa de Recreación Comunitaria de la escuela Federico García Lorca; el área de Prevención de Consumos Problemáticos del Gobierno porteño y la Fundación Jakairá.

Así, en una tarde de música, información y conversación, la plazoleta Raymundo Gleyzer se convirtió en un punto de encuentro para poner sobre la mesa una preocupación que atraviesa cada vez a más familias. La propuesta dejó una certeza compartida entre quienes participaron: cuando el acceso a la atención se vuelve difícil, la comunidad también puede ser parte del cuidado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *