El hospital oncológico de Caballito pondrá en funcionamiento un acelerador lineal de última generación, el primero de estas características en el sistema público porteño. La incorporación permitirá ampliar los tratamientos, reducir las esperas y evitar derivaciones de pacientes. Para instalarlo fue necesario remodelar y ampliar el servicio de Radioterapia, construir una sala especialmente blindada y sumar equipamiento para la planificación de los tratamientos.
El Instituto Oncológico Marie Curie, ubicado en el barrio de Caballito, se prepara para poner en funcionamiento un acelerador lineal de última generación, una tecnología destinada a mejorar la precisión de los tratamientos de radioterapia. Se trata del primer equipo de estas características instalado en el sistema público de salud de la Ciudad de Buenos Aires.
El equipo es un acelerador lineal de fotones, conocido como LINAC, que permite dirigir haces de radiación de alta energía con gran precisión y adaptarlos a la forma y ubicación del tumor. De esta manera, busca concentrar el tratamiento sobre las células cancerosas y reducir la exposición de los tejidos sanos.

Una obra necesaria para instalar el acelerador
La incorporación del nuevo equipamiento no consistió solamente en la compra e instalación del acelerador. Debido a las características de este tipo de tecnología, fue necesario realizar previamente una importante intervención edilicia para adecuar el servicio de Radioterapia del hospital.
El proyecto contempló la remodelación y ampliación de aproximadamente 420 metros cuadrados, con la construcción de una sala especialmente diseñada y blindada para alojar el acelerador, además de espacios de apoyo para el personal y los pacientes. También se incorporó un tomógrafo de planificación, destinado a obtener las imágenes necesarias para definir con mayor precisión la zona que deberá recibir la radiación.
La obra formó parte de un proyecto integral de modernización del área de Radioterapia. El contrato suscripto por el Gobierno porteño contempló la provisión, instalación y puesta en funcionamiento del acelerador, junto con la readecuación del espacio físico del hospital.
La inversión total para la modernización del servicio superó los 4 millones de dólares e incluyó la obra de infraestructura, el acelerador lineal y el tomógrafo de planificación.
Por qué la instalación no significó una puesta en marcha inmediata
La demora entre la llegada del equipo y su utilización para atender pacientes requiere una aclaración. La documentación oficial disponible indica que el acelerador ingresó al hospital el 31 de octubre de 2024. El ingreso se produjo mientras todavía se desarrollaban las obras civiles necesarias para adecuar el servicio. Posteriormente, el proveedor realizó las tareas de instalación y puesta en funcionamiento técnico del equipo.
Sin embargo, que el acelerador esté instalado y técnicamente operativo no significa que pueda comenzar inmediatamente a utilizarse con pacientes. La incorporación de una tecnología de este nivel requiere completar distintas etapas antes de su utilización clínica: adecuación de la infraestructura, instalación y pruebas del equipo, configuración de los sistemas de planificación, controles de calidad, capacitación específica del personal y verificación de los protocolos de seguridad.
De hecho, en enero de 2025 el Gobierno porteño informó que el entrenamiento del personal del Marie Curie debía realizarse durante febrero, dentro de la extensión del plazo contractual vinculada con el proyecto.
A esto se sumó la necesidad de contar con un sistema específico de planificación y simulación para radioterapia. En 2025, el Ministerio de Salud porteño inició un procedimiento de contratación para adquirir ese sistema, que incluye el equipamiento, el software y las licencias necesarias para su funcionamiento.
Este componente es particularmente importante porque el acelerador no funciona de manera aislada: antes de administrar una dosis de radiación es necesario determinar, a partir de las imágenes del paciente y de las características del tumor, cómo y dónde se aplicará el tratamiento. El tomógrafo de planificación y el sistema informático permiten elaborar ese plan y establecer con precisión la distribución de la dosis.
Por eso, la demora debe entenderse como el resultado de un proceso de puesta en marcha progresivo, y no simplemente como el tiempo transcurrido entre la instalación física del aparato y su encendido. La documentación disponible muestra que el proyecto involucró simultáneamente infraestructura, equipamiento médico, sistemas informáticos, capacitación y procedimientos de recepción y validación.
Impacto en la atención
La incorporación tendrá además un impacto directo en la atención. El nuevo equipamiento permitirá realizar tratamientos más complejos dentro del propio hospital, reducir los tiempos de espera y acelerar el comienzo de las terapias. También evitará que pacientes que necesitan este tipo de tecnología tengan que ser derivados a otros centros.
El Marie Curie atiende alrededor de 6.000 pacientes por mes y recibe personas con distintos tipos de cáncer, entre ellos tumores de mama, cuello uterino, colon, recto y próstata. Para la puesta en marcha del acelerador, el personal del hospital recibió capacitación específica sobre su funcionamiento y sobre los protocolos de seguridad.
La modernización permitirá además integrar en un mismo circuito la obtención de imágenes, la planificación y la administración del tratamiento. El tomógrafo permitirá determinar con mayor exactitud el área que debe recibir la radiación y diseñar cada tratamiento de acuerdo con las características anatómicas y clínicas de cada paciente.
La incorporación del equipo forma parte de un proceso de modernización del área de Radioterapia que demandó una inversión superior a los 4 millones de dólares. Las obras incluyeron la construcción de una sala blindada de 420 metros cuadrados, la ampliación y remodelación del sector y la instalación de equipamiento complementario.
Hasta ahora, equipos de este nivel tecnológico estaban principalmente disponibles en centros privados y en algunos hospitales públicos de otras provincias. Con su puesta en funcionamiento, el sistema público porteño sumará un acelerador lineal de estas características para la atención de pacientes adultos y ampliará la capacidad de tratamiento oncológico del hospital de la Comuna 6.
La llegada de esta tecnología representa así una mejora en la oferta de atención de un establecimiento especializado que recibe pacientes de distintos puntos de la Ciudad y que busca fortalecer su capacidad para brindar tratamientos oncológicos de mayor complejidad sin necesidad de recurrir a derivaciones.