Conducía con más de cuatro veces el alcohol permitido y perdió la licencia tras un grave choque en Villa del Parque

Una maniobra que pudo haber terminado en una tragedia volvió a poner en discusión los riesgos de conducir bajo los efectos del alcohol. Un automovilista que protagonizó un violento choque en Villa del Parque, donde embistió varios vehículos estacionados y terminó impactando contra el frente de una vivienda, fue inhabilitado para conducir luego de que las autoridades confirmaran que manejaba con un alto nivel de alcohol en sangre.

El episodio ocurrió durante la noche sobre la calle Pedro Lozano al 3700, cuando un llamado al 911 alertó sobre un vehículo que realizaba maniobras erráticas. Al llegar al lugar, efectivos de la Policía de la Ciudad encontraron una camioneta que había chocado contra cuatro autos estacionados y, tras perder completamente el control, había terminado incrustada contra la fachada de una casa. Afortunadamente, no hubo personas heridas, aunque los daños materiales fueron importantes.

Según informaron fuentes oficiales, el conductor presentaba claros signos de haber consumido alcohol. El test de alcoholemia confirmó luego esa sospecha: el resultado fue de 2,45 gramos de alcohol por litro de sangre, una cifra que supera ampliamente el límite permitido para conductores particulares en la Ciudad de Buenos Aires.

Las imágenes registradas por cámaras de seguridad y difundidas posteriormente muestran la secuencia completa. En el video se observa cómo el conductor intenta estacionar marcha atrás, golpea sucesivamente a varios vehículos y, al intentar corregir la maniobra, acelera nuevamente hasta impactar contra una vivienda ubicada en la esquina. La escena generó sorpresa entre los vecinos, que salieron de sus casas al escuchar los fuertes golpes.

Tras la viralización del hecho, la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) resolvió solicitar la suspensión de la licencia de conducir del automovilista. La medida implica que no podrá volver a manejar hasta completar el procedimiento administrativo correspondiente y aprobar nuevamente las evaluaciones psicofísicas exigidas por la normativa vigente.

La decisión busca enviar un mensaje claro frente a las conductas de alto riesgo al volante. En los últimos años, la ANSV adoptó este tipo de medidas en distintos casos donde las infracciones quedaron registradas en videos o fueron difundidas públicamente, especialmente cuando las maniobras pusieron en peligro la vida de otras personas.

En Villa del Parque, el episodio volvió a generar preocupación entre los vecinos. La zona donde ocurrió el siniestro es eminentemente residencial y durante las noches suele haber una gran cantidad de vehículos estacionados sobre ambas manos de la calle. También es habitual la circulación de peatones, familias y personas que regresan caminando a sus hogares, por lo que un hecho de estas características podría haber tenido consecuencias mucho más graves.

El impacto también reabrió el debate sobre el consumo de alcohol y la conducción. Aunque la legislación establece límites precisos, especialistas en seguridad vial insisten en que incluso pequeñas cantidades de alcohol afectan la capacidad de reacción, alteran la percepción de las distancias y aumentan considerablemente el riesgo de protagonizar un siniestro.

En este caso, el resultado de la alcoholemia reflejó un nivel de intoxicación extremadamente elevado. Con 2,45 gramos de alcohol por litro de sangre, la capacidad para conducir se encuentra seriamente comprometida, con pérdida de reflejos, disminución de la coordinación motriz y dificultades para evaluar correctamente las maniobras.

Los propietarios de los vehículos dañados deberán ahora avanzar con las gestiones correspondientes para reparar los daños ocasionados por el choque, mientras la Justicia continúa con las actuaciones derivadas del hecho.

Aunque esta vez no hubo víctimas, el episodio dejó una fuerte enseñanza. Bastaron unos pocos segundos para destruir varios autos, dañar una vivienda y alterar la tranquilidad de una cuadra entera. En barrios como Villa del Parque, donde predominan las calles residenciales y el movimiento permanente de vecinos, cada conducta irresponsable al volante multiplica los riesgos.

La suspensión de la licencia constituye una de las primeras consecuencias administrativas del caso, pero también funciona como un recordatorio de que conducir bajo los efectos del alcohol sigue siendo una de las principales causas de los siniestros viales más graves. Y que, muchas veces, una decisión tomada antes de encender el motor puede marcar la diferencia entre llegar a destino o provocar un hecho con consecuencias irreparables.

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