Quien camina habitualmente por Villa Devoto seguramente ya lo notó. En algunas cuadras donde durante años hubo casas bajas, jardines y árboles, hoy aparecen obras nuevas, edificios recién terminados o carteles que anuncian futuros emprendimientos.
El cambio no se da de un día para el otro ni significa que Devoto haya dejado de ser el barrio de casas que todos conocemos. Pero sí es cierto que el movimiento inmobiliario se hace cada vez más visible.
Villa Devoto sigue teniendo ese perfil tranquilo que lo diferencia de buena parte de la Ciudad. Calles arboladas, casas con jardín, veredas amplias, clubes, escuelas y comercios forman parte de una postal que los vecinos conocen muy bien. A eso se sumó, en los últimos años, una oferta gastronómica que creció especialmente en los alrededores de Plaza Arenales.
Todo ese combo hizo que el barrio se volviera cada vez más atractivo para quienes buscan una vivienda.
Y ahí aparece uno de los motivos por los que están surgiendo nuevos proyectos. En Devoto todavía hay terrenos grandes ocupados por casas antiguas. Para una familia puede ser una vivienda más. Para un desarrollador, en cambio, puede convertirse en el lugar para levantar un edificio y ofrecer varias unidades nuevas.
Por eso no resulta extraño encontrar, en una misma cuadra, una casa de varias décadas junto a una obra moderna.
Los nuevos emprendimientos, en general, buscan mantener cierta escala. No se trata necesariamente de grandes torres como las que pueden verse en otros barrios porteños. Hay proyectos de pocas plantas, con departamentos amplios, balcones, terrazas, espacios verdes y distintas comodidades.
En muchos casos, incluso, la propuesta apunta a quienes quieren algo parecido a una casa pero prefieren las comodidades de un departamento.
Es una demanda que existe dentro del propio barrio. Hay vecinos que después de muchos años en una casa prefieren mudarse a una unidad más nueva, con menos mantenimiento, pero sin tener que abandonar Devoto.
También están quienes llegan desde otros barrios porque buscan precisamente lo que ofrece esta zona: tranquilidad sin alejarse demasiado de la Ciudad.
La zona de Plaza Arenales es otro de los puntos que ayudaron a cambiar el movimiento del barrio. El crecimiento de bares, restaurantes y cafeterías convirtió a ese sector en un lugar de encuentro no solamente para los vecinos, sino también para personas que llegan desde otros puntos.
Durante los fines de semana, especialmente, el movimiento es muy distinto al de años atrás.
Ese crecimiento comercial también influye en el interés por las propiedades. Tener cerca comercios, gastronomía y servicios es un factor que muchas personas tienen en cuenta a la hora de elegir dónde vivir.
Pero el crecimiento inmobiliario también genera preguntas entre los vecinos.
¿Qué pasa con las casas antiguas? ¿Hasta dónde puede crecer la cantidad de edificios sin cambiar demasiado la fisonomía del barrio? ¿Cómo se mantiene la identidad de Devoto mientras se construyen nuevas viviendas?
Son discusiones que aparecen cada vez que una casa conocida por todos desaparece y detrás del frente de obra comienza a levantarse un nuevo edificio.
Para algunos, la llegada de nuevos proyectos es una señal de crecimiento. Permite renovar propiedades viejas, sumar viviendas y darle movimiento a distintas zonas del barrio.
Para otros, cada casa que desaparece representa una pérdida. No solamente por el inmueble en sí, sino también por los árboles, los jardines y una forma de vivir que durante décadas caracterizó a Villa Devoto.
En definitiva, las dos cosas están ocurriendo al mismo tiempo.
Devoto sigue siendo un barrio de casas bajas, calles tranquilas y mucho verde. Pero cada vez tiene más edificios nuevos. Y esa combinación probablemente sea una de las características que marque al barrio durante los próximos años.
El cambio se puede ver sin necesidad de mirar estadísticas ni informes inmobiliarios. Basta con recorrer algunas cuadras.
Una casa antigua, un árbol enorme y, al lado, una obra en construcción.
Una postal que hace unos años era menos frecuente y que hoy ya forma parte del paisaje de Villa Devoto.
El desafío será encontrar un equilibrio para que el barrio pueda crecer y sumar nuevas viviendas sin perder aquello que lo hace especial para quienes viven acá.
Porque, justamente, buena parte del atractivo que hoy lleva a los desarrolladores a mirar a Villa Devoto tiene que ver con lo que el barrio ya es: sus calles, sus casas, sus árboles y esa tranquilidad que todavía se siente cuando uno se aleja unas pocas cuadras del movimiento de la avenida.