Los detenidos serán derivados al nuevo complejo penitenciario de Marcos Paz, que tendrá capacidad para unas 2.200 personas. El operativo se realizará por etapas y permitirá avanzar con el cierre del histórico penal de Villa Devoto. Después quedará pendiente la transformación de uno de los predios más importantes de la Comuna 11.
Después de años de anuncios, demoras y obras paralizadas, el cierre de la cárcel de Villa Devoto comenzó a entrar en su etapa decisiva. A partir de septiembre está previsto el traslado progresivo de alrededor de 1.500 detenidos hacia el nuevo complejo penitenciario construido en Marcos Paz.
La puesta en marcha del traslado representa el paso más concreto hasta avanzar con la desactivación del penal, ubicado desde hace décadas en una zona residencial de Villa Devoto. La mudanza, sin embargo, no se realizará de una sola vez, sino de manera escalonada y de acuerdo con la disponibilidad de los módulos.
El nuevo establecimiento de Marcos Paz tendrá capacidad para alojar a unos 2.200 internos. De ese total, 1.500 lugares aproximadamente, estarán destinados a personas que actualmente permanecen en Devoto, mientras que unas 700 plazas permitirán trasladar detenidos alojados en comisarías y alcaidías porteñas.
Esta última situación se convirtió en los últimos años en uno de los principales problemas del sistema de seguridad de la Ciudad. Las dependencias policiales, pensadas originalmente para alojamientos transitorios, mantienen actualmente a más de 2.000 detenidos, muchos de los cuales corresponden a la Justicia federal.
Un cierre anunciado durante años
La salida de la cárcel de Devoto del barrio lleva casi una década de anuncios. El proyecto para construir el nuevo complejo de Marcos Paz comenzó en 2018, pero las obras quedaron paralizadas durante varios años y fueron retomadas por la Ciudad a fines de 2024.
En 2025, el Gobierno porteño informó que el establecimiento se encontraba avanzado en un 82% y que tendría cuatro unidades de alojamiento, sectores de atención médica, espacios educativos y laborales, áreas para visitas, gimnasio y canchas, entre otras instalaciones.
El objetivo original fue trasladar el penal fuera de una de las zonas urbanas más densamente pobladas de la Ciudad y, al mismo tiempo, sumar capacidad al sistema penitenciario.
Qué pasará con el predio de Devoto
El cierre abrirá además otro debate de gran importancia para Villa Devoto y la Comuna 11: qué hacer con el terreno que dejará libre la cárcel.
El predio ocupa una superficie estratégica dentro del barrio y su transformación podría modificar de manera considerable la zona. A lo largo de los años se plantearon distintas alternativas relacionadas con viviendas, espacios públicos y nuevos equipamientos urbanos. Como contara este medio, los vecinos de Villa Devoto reclaman que el predio se destine principalmente a un gran parque público. El temor es que termine ocupado por desarrollos inmobiliarios de gran escala.
También, otro grupo de vecinos, organizaciones sociales, espacios culturales y sindicatos se movilizaron el 4 de julio pasado frente a la Cárcel de Devoto para manifestarse en contra del cierre y eventual traslado del penal. Los participantes expresaron su preocupación por las consecuencias que la medida podría tener sobre las personas detenidas, sus familias y los proyectos educativos que funcionan dentro del establecimiento.
Una vez desocupado, está previsto que el lugar atraviese un proceso de urbanización. La normativa contempla la incorporación de espacios verdes y de un sector destinado a preservar la memoria de la Masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida en marzo de 1978 y en la que murieron 65 presos.
El traslado de los internos será, por lo tanto, apenas la primera parte de una transformación que excede al sistema penitenciario. Cuando finalmente cierre sus puertas, comenzará una nueva discusión sobre el futuro de un terreno que durante casi un siglo estuvo asociado a la cárcel y que podría convertirse en uno de los principales proyectos urbanos del oeste de la Ciudad.