La Legislatura porteña fue escenario de una extensa audiencia pública para debatir las modificaciones al Código Urbanístico (CUR). Más de 1.700 vecinos participaron de la jornada y una gran parte de las exposiciones expresó críticas al proyecto impulsado por el Gobierno de la Ciudad.
Aunque la iniciativa plantea ajustes sobre la normativa vigente, muchos participantes cuestionaron que los cambios no respondan a las necesidades reales de los barrios y que, en cambio, favorezcan el avance de los desarrollos inmobiliarios por sobre la calidad de vida de quienes viven en la Ciudad.
Reclamos por falta de participación y desigualdad urbana
Uno de los principales cuestionamientos estuvo vinculado con la escasa participación vecinal en la elaboración de la propuesta. Representantes de distintos barrios señalaron que no fueron convocados de manera efectiva durante el proceso y que las mesas de trabajo organizadas llegaron tarde, con poco margen para que las opiniones pudieran influir en el texto final.
Varios expositores definieron esas instancias como espacios de escucha sin consecuencias concretas. También advirtieron que el Código Urbanístico debería debatirse junto con una actualización del Plan Urbano Ambiental, acompañado por un diagnóstico integral sobre movilidad, servicios públicos, espacios verdes, infraestructura y acceso a la vivienda.
Desde barrios populares, como Villa Soldati, se reclamó además que el proyecto no contempla las particularidades de esas zonas ni garantiza de manera suficiente el derecho a una vivienda digna. Para muchos vecinos, no puede pensarse una nueva regulación urbana sin abordar primero las desigualdades existentes entre el norte y el sur de la Ciudad.
Por su parte, las autoridades de la Secretaría de Desarrollo Urbano defendieron la iniciativa y señalaron que busca generar un mayor equilibrio en tres escalas: ciudad, barrio y manzana. Uno de los objetivos planteados es promover la construcción en la zona sur mediante incentivos para los desarrolladores. Sin embargo, parte de los asistentes advirtió que esos beneficios podrían terminar favoreciendo principalmente a grandes empresas inmobiliarias.

Patrimonio, altura y servicios saturados
La protección del patrimonio arquitectónico y de la identidad barrial fue otro de los puntos centrales de la audiencia. Vecinos de Villa del Parque, Villa Devoto, Colegiales y otros barrios cuestionaron la multiplicación de edificios en altura y alertaron que estas construcciones modifican la fisonomía de las cuadras, presionan sobre redes de agua, cloacas y electricidad, y generan mayor demanda sobre el transporte público.
El proyecto contempla la creación de una nueva Unidad de Sustentabilidad de Altura Baja 0, conocida como USAB 0, que establecería un límite de hasta nueve metros de altura en determinadas áreas residenciales. La propuesta apunta a preservar sectores de baja densidad, ampliar los pulmones de manzana y concentrar los edificios de mayor altura sobre avenidas y corredores principales, dejando las calles internas con menor intensidad constructiva.
Sin embargo, los vecinos consideraron que esos cambios no alcanzan para poner un freno a la especulación inmobiliaria ni para proteger de forma integral el carácter de cada barrio. También insistieron en la necesidad de establecer controles más estrictos sobre las alturas permitidas y de prever inversiones en infraestructura antes de habilitar nuevas construcciones.
Una audiencia no vinculante, pero con fuerte presencia vecinal
Si bien la audiencia pública no tiene carácter vinculante, la jornada dejó en evidencia el fuerte involucramiento de organizaciones, asambleas y vecinos frente al futuro urbanístico de Buenos Aires. “No queremos una ciudad de torres” fue una de las frases que más se repitió durante las exposiciones.
Los participantes reclamaron que los legisladores trabajen sobre un código que tenga en cuenta las particularidades de cada barrio, proteja el patrimonio y priorice el derecho a la ciudad por encima de los intereses económicos vinculados al mercado inmobiliario.
Ahora, las modificaciones al Código Urbanístico deberán volver a ser analizadas en comisiones de la Legislatura, donde podrán incorporarse cambios antes de avanzar hacia una versión definitiva. El debate volvió a mostrar una ciudadanía movilizada que exige un modelo urbano más equilibrado, participativo y sustentable.
Puntos principales del nuevo Código Urbanístico
Regulación de la construcción en altura. El proyecto propone ordenar las alturas permitidas según cada zona de la Ciudad. En barrios con predominio residencial, como Villa Devoto o Villa del Parque, se plantea limitar la construcción para preservar su perfil urbano. En avenidas y corredores comerciales, en cambio, se permitirían edificios de mayor altura. Los vecinos cuestionan que, aun con estas restricciones, continúen habilitándose construcciones que consideran excesivas.
Impulso a la construcción en la zona sur. La iniciativa busca fomentar nuevos desarrollos en el sur porteño para reducir la brecha histórica con el norte de la Ciudad. Entre las alternativas se menciona la posibilidad de otorgar incentivos o beneficios a quienes construyan en esa zona. El temor de varios participantes es que esas herramientas terminen concentrando ventajas en manos de grandes desarrolladores.
Protección del patrimonio arquitectónico. El texto contempla la preservación de inmuebles de valor histórico a través de un catálogo que identifica y regula cerca de 8.000 edificios. Sin embargo, los vecinos señalaron que la protección no debería limitarse a construcciones puntuales, sino incluir también el entorno, las calles y la identidad urbanística de cada barrio.
Ordenamiento de los usos del suelo. El Código define qué actividades comerciales, de servicios y residenciales pueden desarrollarse en cada sector de la Ciudad. La propuesta apunta a concentrar los usos comerciales sobre avenidas principales y reducir su expansión en calles internas. Para algunos vecinos, será clave que estas medidas no afecten la actividad de los comercios barriales ni modifiquen la vida cotidiana de las zonas residenciales.