Aunque la inseguridad sigue siendo una preocupación cotidiana para los vecinos, un relevamiento sobre incidencia delictiva ubica a los barrios de la Comuna 11 entre los que registran los índices más bajos de robos, hurtos y homicidios en la Ciudad.
La inseguridad forma parte de las conversaciones de todos los días en los barrios porteños. En Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Santa Rita y Villa General Mitre, los vecinos suelen advertir sobre robos, arrebatos, entraderas, hurtos de autopartes y otros hechos que alimentan una sensación de alerta permanente.
Sin embargo, un informe sobre incidencia delictiva en la Ciudad de Buenos Aires muestra un dato que, a primera vista, puede resultar llamativo: los cuatro barrios que integran la Comuna 11 aparecen entre las zonas con cifras más bajas en robos, hurtos y homicidios.
El relevamiento se basa en una encuesta de victimización y contempla distintos tipos de delitos. No solo incluye hechos contra la propiedad, como robos, hurtos, daños a viviendas o vehículos, sino también delitos contra las personas, delitos económicos, delitos informáticos, hechos contra el patrimonio, violencia institucional y casos vinculados a corrupción. En ese mapa general, la Comuna 11 se destaca por presentar niveles más bajos en comparación con otras zonas de la Ciudad.
El dato no elimina la preocupación vecinal. En muchos casos, la percepción de inseguridad crece a partir de situaciones cercanas: un robo en la cuadra, una denuncia en redes barriales, una moto que pasa varias veces por la misma zona o un hecho ocurrido en una avenida transitada. La experiencia cotidiana pesa tanto como las estadísticas, sobre todo cuando los vecinos sienten que los delitos se repiten o que algunas zonas quedan más expuestas durante la noche.
En los delitos contra la propiedad, una de las categorías que más impacta en la vida diaria, Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Santa Rita y Villa General Mitre muestran números más bajos que otros barrios porteños. Allí se incluyen robos y hurtos, pero también daños a autos, viviendas y otros bienes. Aun así, la baja estadística no siempre coincide con la sensación que tienen quienes viven o trabajan en la zona. Para muchos vecinos, la inseguridad no se mide solo por la cantidad de denuncias, sino también por el miedo a que el próximo hecho ocurra cerca.
Algo similar sucede con los delitos contra las personas, los delitos económicos y los informáticos. El informe marca que la Comuna 11 mantiene índices reducidos dentro del conjunto de la Ciudad. Esta situación refuerza la idea de que se trata de barrios con una incidencia delictiva menor, aunque no necesariamente libres de conflictos o episodios que generan preocupación.
Otro punto relevante aparece al observar las tasas de homicidios. En esa comparación, los barrios de la Comuna 11 también registran cifras considerablemente más bajas que otras áreas porteñas. Se trata de un indicador sensible, que suele ser tomado como referencia para medir los niveles de violencia más graves. En ese aspecto, Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Santa Rita y Villa General Mitre presentan un panorama más favorable.
De todos modos, hablar de seguridad barrial exige mirar más allá de los números. La presencia policial, la iluminación, el mantenimiento de plazas y calles, el movimiento comercial, el estado de los espacios públicos y la confianza en las instituciones también influyen en cómo se vive cada barrio. Una zona puede mostrar buenos indicadores y, al mismo tiempo, tener vecinos que sienten temor al volver de noche, dejar el auto en la calle o caminar por determinadas cuadras.
Por eso, la lectura del informe abre una discusión necesaria. Los datos ubican a la Comuna 11 entre las zonas más seguras de la Ciudad en términos estadísticos, pero la percepción de inseguridad sigue presente. Esa distancia entre los registros oficiales y la experiencia cotidiana de los vecinos es uno de los principales desafíos para entender qué pasa realmente en los barrios.
Villa del Parque, Villa Devoto, Villa Santa Rita y Villa General Mitre aparecen, según el relevamiento, con indicadores delictivos bajos frente a otras comunas. El dato es importante y marca una diferencia. Pero también deja una conclusión clara: para que la seguridad sea percibida como tal, no alcanza con que bajen las cifras. También hace falta que los vecinos sientan que pueden vivir, circular y disfrutar sus barrios con mayor tranquilidad.