La parada de la línea B reabrió este viernes luego de una puesta en valor que alcanzó accesos, andenes, instalaciones eléctricas, señalética y mobiliario. También se restauraron murales históricos y antiguos nomencladores con el nombre original de la estación.
La estación Malabia de la línea B ya volvió a funcionar luego de las obras de puesta en valor que se realizaron en distintos sectores del edificio. La reapertura marca el regreso de una de las paradas más utilizadas de ese ramal, después de una intervención que abarcó desde los accesos hasta los andenes y que, según se informó oficialmente, continuará con tareas puntuales fuera del horario de servicio.
Los trabajos tuvieron como eje mejorar la circulación dentro de la estación, reforzar la iluminación y acondicionar los espacios para hacerlos más cómodos y seguros para los pasajeros. La intervención combinó obras de infraestructura con mejoras visuales y operativas, en una estación que además conserva elementos patrimoniales de valor dentro de la red de subtes porteña.

Entre las tareas realizadas se incluyeron trabajos de impermeabilización para resolver problemas de filtraciones, una pintura general en distintos sectores, la colocación de nuevos revestimientos y la reparación y recambio de pisos. Se trata de obras que apuntan no solo a mejorar el aspecto general de la estación, sino también a resolver deterioros acumulados por el paso del tiempo y el uso cotidiano.
A eso se sumó la instalación de iluminación LED, la renovación de la señalética y la readecuación eléctrica, tres puntos clave para actualizar el funcionamiento de la parada y mejorar la experiencia de viaje. También se incorporaron nuevos puntos de atención al usuario, con el objetivo de facilitar la orientación y la circulación dentro de la estación.
En los andenes, la puesta en valor incluyó la colocación de nuevo mobiliario, entre ellos bancos, cestos y apoyos isquiáticos, una incorporación pensada para brindar mayor comodidad a quienes esperan la formación. Además, se avanzó con la restauración de murales históricos, una intervención que busca preservar parte de la identidad cultural de la estación dentro del recorrido de la línea B.
Uno de los aspectos más llamativos de la obra fue la recuperación de cuatro nomencladores originales con la inscripción “Canning”, el nombre que tuvo la estación en sus primeros años. Ese rescate suma un componente patrimonial a la renovación y vuelve a poner en primer plano parte de la historia del subte porteño, que en varios de sus espacios todavía conserva huellas de otras etapas de la ciudad.
Un plan que suma 19 estaciones estaciones renovadas
La reapertura de Malabia se da en el marco de un plan más amplio de intervención sobre la red. Según datos oficiales, ya fueron puestas en valor 19 estaciones distribuidas en distintas líneas. En la línea A, por ejemplo, ya se realizaron obras en Congreso, Castro Barros y Acoyte. En la línea B, además de Malabia, también hubo trabajos en Uruguay, Pasteur-AMIA y Carlos Gardel. A eso se suman intervenciones en estaciones de las líneas C, D y E, además de mejoras en paradores del Premetro.
En paralelo, el plan sigue en marcha en otros puntos de la red. Actualmente, las estaciones Piedras, de la línea A, y Tribunales, de la línea D, permanecen cerradas por obras, mientras otras continúan en proceso de renovación. La intención oficial es extender estas intervenciones de manera progresiva para actualizar la infraestructura del sistema y mejorar las condiciones de viaje en distintas paradas del subte.
La vuelta de Malabia se inscribe, así, en una etapa de renovación más amplia, con obras que combinan mantenimiento, modernización y recuperación patrimonial en una red que sigue sumando estaciones intervenidas.