La inseguridad volvió a golpear a una familia de Villa Santa Rita y encendió la preocupación entre vecinos del barrio. Una pareja de jubilados, de 72 y 79 años, fue víctima de un violento robo dentro de su departamento ubicado sobre la calle Remedios de Escalada de San Martín al 2800, a pocos metros de la avenida Nazca, en la última semana de febrero. Según la investigación, los delincuentes ingresaron a la vivienda, redujeron a las víctimas y escaparon con dinero y objetos de valor.
El hecho ocurrió durante la tarde y fue descubierto luego de un llamado a la Policía de la Ciudad que alertó sobre un robo y una presunta privación ilegal de la libertad. Cuando los efectivos de la Comisaría Vecinal 11A llegaron al edificio, se encontraron con una de las víctimas, quien relató lo ocurrido minutos antes.
De acuerdo con las primeras actuaciones judiciales, dos hombres ingresaron al departamento donde vive el matrimonio sin que se detectaran signos de violencia en los accesos. Una vez dentro, redujeron a la pareja, la maniataron y revisaron los distintos ambientes de la vivienda en busca de dinero y pertenencias de valor. Tras concretar el robo, escaparon antes de la llegada de la Policía.
Aunque las víctimas no sufrieron heridas de gravedad, el episodio dejó una fuerte conmoción. Más allá de las pérdidas materiales, este tipo de hechos suele tener un impacto profundo en quienes los padecen, especialmente cuando ocurre dentro del hogar, el lugar donde cualquier persona espera sentirse segura.
En Villa Santa Rita, un barrio caracterizado por sus calles tranquilas y una fuerte vida vecinal, la noticia generó preocupación. Muchos residentes siguen de cerca los casos de inseguridad que afectan a adultos mayores, un sector que suele ser particularmente vulnerable frente a este tipo de delitos.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 57, que ordenó distintas medidas para intentar identificar a los responsables. Entre ellas, el análisis de cámaras de seguridad del edificio y el relevamiento de imágenes obtenidas en la zona.
El caso se produjo en un contexto en el que otros hechos similares contra adultos mayores habían sido denunciados en distintos puntos de la Ciudad. Durante esos mismos días también se registraron asaltos a jubilados en otros barrios porteños, una situación que volvió a poner el foco en la seguridad de las personas mayores dentro de sus viviendas.
En Villa Santa Rita, donde muchos vecinos viven desde hace décadas y mantienen una relación cercana con el barrio, los episodios de este tipo generan una sensación particular. No sólo por la gravedad del delito, sino porque rompen una percepción de tranquilidad que forma parte de la identidad de la zona.
La esquina de Nazca y las calles residenciales que la rodean suelen estar asociadas al movimiento comercial, a los encuentros entre vecinos y a una dinámica barrial más pausada que en otros sectores de la Ciudad. Por eso, cuando un hecho de estas características ocurre puertas adentro de un edificio común, la repercusión se multiplica.
Mientras la causa avanza y se intenta reconstruir cómo lograron ingresar los autores del robo, el episodio vuelve a abrir un debate que aparece con frecuencia en reuniones vecinales y grupos barriales: las medidas de prevención, los controles de acceso en edificios y la necesidad de reforzar el cuidado de los adultos mayores que viven solos o en pareja.
Por el momento no hay personas detenidas y la investigación continúa. En cumplimiento de los criterios establecidos por los fallos Campillay y Vago, cualquier referencia a posibles responsables debe entenderse como una hipótesis bajo investigación judicial hasta que exista una resolución firme.
En Villa Santa Rita, mientras tanto, el caso dejó algo más que una causa judicial abierta. Dejó una preocupación compartida entre vecinos que ven cómo la inseguridad, una vez más, golpeó a quienes menos herramientas tienen para defenderse.